¡Un Movimiento Preparado y Esperado… una Nueva Esperanza!

Ottone[Provincia de San Vincenzo – Italia] Un camino de casi un año: las Hijas de la Caridad de la “Casa Santa Luisa”, y particularmente los Jóvenes Voluntarios vicencianos del “Grupo Nicoli” de Turín (Italia), han sido acompañados paso a paso por Ottone.

El acompañamiento era delicado y fuerte, atento, constante, fiel y  ha participado todo el Grupo. Las visitas del sábado, y no solo, además las fiestas compartidas en la Casa Santa Luisa.

Nos encontramos con Ottone gracias a la sugerencia de la Señora Anna, a la que habíamos ayudado hace varios años. Él estaba en una situación muy particular marcada por la enfermedad y la muerte de su madre que ha condicionado su vida durante estos últimos años. Su alojamiento no podría llamarse realmente tal; todo estaba sencillamente como su madre lo había dejado hace más de dos años. Todo en el apartamento estaba sin tocar… había goteras en el tejado, las ventanas estaban rotas, la calefacción no funcionaba, solo había agua fría y el baño estaba casi en el campo.

Después, a través de las constantes y cariñosas visitas de los jóvenes voluntarios, aconteció el primer milagro: el descubrimiento de un cuarto junto al apartamento, un poco más saludable, dónde dormía su madre.

Después de un año de acompañamiento, de cercanía, siguió el descubrimiento mutuo. Fue necesaria mucha paciencia, empujando un poco y parando otro poco, después los acontecimientos guiados por la Providencia. Nosotros empezamos a soñar. Habíamos comenzado a soñar, involucrado a otras personas con el corazón lleno de generosidad para los demás… Y he aquí el inicio de una estupenda aventura en que caminamos con Ottone hacia su autonomía real: un apartamento, un apartamento realmente encantador, con “todo precioso” en la sencillez de los principios… Una morada dónde él puede  renacer a una nueva vida.

Todavía hay un largo camino que recorrer. Involucraremos a otras personas generosas y atentas y, sobre todo, no dejaremos solo a Ottone.

Sostenernos con vuestra oración y alimentar nuestra esperanza…

¡Agradecemos a Dios y a Ottone que nos acogió en su vida, y a todos los  que han contribuido y continuarán estando en este proyecto de vida!

Sor Cristina, H.C.

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