Experiencia apostólica de Hermanas del Seminario con los niños de la calle en el Centro Intiganda

estagioapostolocio.1[Provincia de África Central] Intiganda (1) El Centro es de los Hermanos de las Escuelas Cristianas que acogen a niños y jóvenes que viven en la calle y a otros jóvenes en dificultad, socialmente necesitados.

El documento del Sínodo Africano declaróLa familia es el «santuario de la vida» y una célula vital de la sociedad y de la Iglesia. En ella es «donde se plasma el rostro de un pueblo y sus miembros adquieren las enseñanzas fundamentales. Ellos aprenden a amar en cuanto son amados gratuitamente, aprenden el respeto a las otras personas en cuanto son respetados, aprenden a conocer el rostro de Dios en cuanto reciben su primera revelación de un padre y una madre llenos de atenciones. Cuando faltan estas experiencias fundamentales, es el conjunto de la sociedad el que sufre violencia y se vuelve, a su vez, generador de múltiples violencias» (Africae Munus nº 42). Nosotras creemos sobre todo en la realidad de estas palabras en el mundo de hoy. Durante nuestra experiencia en el Centro Intiganda  descubrimos que muchos niños dejan su familia por problemas como: el conflicto entre los padres, la pobreza, padres que están separados o difuntos, e incluso, a veces, padres que echan  a sus niños de casa. Todos estos problemas llevan a los niños a la calle en busca de paz, protección,  libertad, vida,  etc. En el Centro Intiganda, los Hermanos, y los trabajadores laicos, están para ayudar a estos niños como dijo San Juan Pablo II en su Exhortación Apostólica, Ecclesia en Africa, “Es necesario, pues, ayudar a los jóvenes a superar los obstáculos que frenan su desarrollo: el analfabetismo, la ociosidad, el hambre y la droga“. (n° 93).

Nosotras compartimos con los niños sus quehaceres en el Centro como barrer, limpiar, cultivar un huerto o jardín,  etc. Compartimos la oración y les enseñamos oraciones, himnos, juegos,  etc.  Hablamos con ellos  y les escuchamos y aconsejamos para que no vuelvan a la calle. Sus sufrimientos nos impresionaron, ellos han visto y han vivido  cosas que, como  niños, nunca debieran haber visto o experimentado. Ellos pasaron noches en la calle, en los cementerios, bajo los puentes y tuvieron que valerse por sí mismos en todo. A pesar todo por lo que han pasado, sus caras se muestran felices gracias a su educación en el Centro. Tienen sed de conocer a Dios y de aprender. Algunos van a la escuela o se preparan para ir:  primaria, secundaria, profesional y para reintegrarse en sus familias.

Ellos nos evangelizaron con su paciencia, su alegría, su comprensión entre sí y su perdón. Sabemos que necesitan ser escuchados para curar sus heridas. Nosotros los recordamos de todo corazón así como en nuestra oración por ellos y por las familias de hoy.

Gracias, Señor, por este tiempo bendito que nos proporcionado la Comunidad.

Las Hermanas del Seminario en la Experiencia Apostólica  

Intiganda: En el idioma de Kinyarwanda significa “los listos”, el nombre del centro motiva a los niños.

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