Sábados de Caridad: “Los Pobres”, Generadores de Fe y Maestros de Vida

Apresentação1[San Vicente – Italia] ¿Qué se puede hacer para que la Confirmación no sea  la última fase en el camino de la fe? ¿Cómo transmitir la pasión por Cristo a los jóvenes? ¿Cómo podemos mostrar que una vida sin Dios está vacía, triste, sin horizonte?  Éstos son algunas de las preguntas que nos preocupan cada día. Alguien que ha encontrado a Cristo, que experimenta su amor, no puede guardarlo para a sí mismo, sino que ha de desear mostrarlo y darlo a todo el mundo.  San Vicente decía siempre, “no es bastante que yo ame a Dios si mi prójimo no lo ama.” ¿Pero podemos nosotros ayudar a los jóvenes a amar a Dios?   Benedicto XVI en Deus Caritas est nos recuerda que “Ser cristiano no es el resultado de una opción ética o una gran idea, sino el encuentro con un acontecimiento, con una persona que da un nuevo horizonte y una dirección firme a la vida”.

Nosotros podemos ser “facilitadores de este encuentro” podemos ponerles ante un encuentro y después orar para que sus ojos sepan “ver” sus rodillas sepan “arrodillarse”, la puerta de su corazón se pueda “abrir”, el encuentro pueda tener lugar, la vida adquirir un nuevo horizonte y con ello una dirección decisiva.

Esta convicción nos ha impulsado a promover “los Sábados de Caridad. Iniciados con nuestros exalumnos, se han propuesto después a los grupos de post-confirmación y superiores de una parroquia; ahora colaboran cinco parroquias de la Diócesis de La Spezia. Muchos de estos jóvenes son exalumnos nuestros que no frecuentaban la parroquia, pero que seguían en contacto con las Hijas de la Caridad y continuaban su formación, aunque había terminado su periodo escolar.

¿En qué consisten estos “Sábados de Caridad”? En el colegio de las Hijas de la Caridad se reúnen los jóvenes cada 15 días. Primero tienen un periodo de juego, diálogo y merienda juntos. Después empieza la oración, el “servicio a los pobres”. Realmente no nos gusta llamarlos “pobres”, quien lo ha experimentado lo sabe: ¿quién es más pobre: el dador o el destinatario? Así que preferimos llamarles “hermanos”,  “amigos”… acabada la oración “salimos por las calles” y mientras los más mayores, en son enviados  en pequeños grupos a visitar las casas de los “abuelos”, ancianos solos y algunas familias en dificultad, para la entrega de paquetes de alimentos, los más jóvenes de post-confirmación se ponen en camino por las calles del centro de la ciudad.

Podemos resumir esta experiencia en cinco puntos:

1. BÚSQUEDA. Los muchachos se animan a mirar y a buscar a los que están en necesidad.

2. INCLINARSE. ¡Lo que viene dado de arriba no se puede convertir en amor!

3. PEDIR PERMISO. Buscamos, vemos, nos acercamos,  nos arrodillamos y después de haberles saludado les preguntamos si  quieren una bolsa con una pequeña merienda. Realmente preguntando esto  queremos preguntarles si están de acuerdo en encontrarse con nosotros.

4. MIRAR A LOS OJOS. Si la respuesta es afirmativa, el encuentro tiene lugar. Es el momento más bonito y emocionante.  Es el momento de posar la mirada en la mirada, de preguntarle cómo se llama para después recordarlo y llamarle por su nombre, incluso durante la semana cuando pase delante de él con mis amigos… Es el momento de la petición y la respuesta, del querer hacerse cargo de la vida del otro y acogerle como un tesoro precioso, es el momento en que puede brotar la profesión de fe, “eres tu Jesús” yo te veo, te siento”.

5. DEJARSE TRANSFORMAR. La reunión con estos hermanos o hermanas no puede dejarnos como antes. ¡Si es así, significa que no ha tenido lugar el encuentro! Quien encuentra a los “pobres” quizás no pueden ver enseguida a Jesús. (Esto es un camino y un don que se ha de pedir en la oración) los jóvenes, sin embargo, descubren que abren su corazón a las personas que están ante ellos y su vida poco a poco se transforma.

En este punto nos gustaría dar la voz a los jóvenes:

  • Algo ha cambiado en mí porque haciendo el bien a las personas se consigue la alegría de haber ayudado a alguien.
  • Me he dado cuenta de que siempre hay alguien que está peor que yo.
  • Ha cambiado mi manera de ver el mundo: ahora lo veo con distintos ojos.
  • Ahora comprendo el significado de la pobreza, el sacrificio y que se puede vivir sin todas las cosas que nosotros tenemos.
  • Desde mi encuentro con los pobres no  me avergüenzo de nada.
  • Desde que me encontré con estos hermanos más pobres soy más generosa y altruista con el prójimo.
  • Desde que los he encontrado pongo más interés en las cosas que hago.
  • Me he dado cuenta que soy muy afortunada y que me debo contentar con las cosas más sencillas porque son las más esenciales.
  • Encontrándome con los pobres me he hecho más consciente de mis acciones y mis opciones.
  • Me he dado cuenta de que tengo mucha suerte de tener amigos porque en sus ojos noté la soledad.
  • Soy menos impulsivo y más respetuoso hacia los demás.
  • He aprendido que debo ser menos superficial.
  • Esta experiencia, no sólo me da alegría, sino que me ayuda también a superar mi timidez, y me hace comprender que ayudar a los pobres es algo muy importante.

Cuando regresamos de los “sábados de Caridad” continuamos con un tiempo de formación en la Iglesia. Comemos una pizza y  jugamos juntos. Éste es un punto de fuerza porque responde a la necesidad, muy fuerte a esta edad, de hablar, de ser oído y, sobre todo, de estar juntos. Una vez al mes hay también un “DOMINGO DE CARIDAD”.

San Vicente nos transmitió lo siguiente que deseo repetírselo a ustedes: él entendió que Dios le esperaba, no en los libros o en la contemplación extática, o en el silencio de un monasterio, sino que le esperaba en los seres humanos: en el pequeño, en el pobre, en el prisionero, en el extranjero, en el enfermo, en el pecador y en cada persona que son pobres de amor, que tienen necesidad del mismo Dios. También nosotros lo encontramos allí. Cada uno de nosotros tiene un lugar dónde el Señor nos espera; qué nos permita encontrarlo es Su deseo y el deseo de buscar, de inclinarse, de pedir permiso, de mirar a los ojos y de ser transformado.

Hijas de Caridad de La Spezia 

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