Clausura del Centenario en el Colegio Huerta de la Cruz

[Provincia España-Sur] El sábado, 20 de enero, a las 12 de la mañana, se clausuró el Centenario. Este acto puso el broche de oro a un año de celebraciones para homenajear a todos los que han hecho posible que el Centro se convierta en un referente educativo de Algeciras.

La Eucaristía fue presidida por D. Juan Ángel García Álvarez, Profesor de Religión del Centro, y D. Manuel Muñoz Ríos, Salesiano y Párroco de Mª Auxiliadora y San Isidro.

Después del canto de entrada, según se leía la monición de entrada, algunos niños pequeños fueron formando con flores el logotipo del Colegio. Fue un rememorar la historia desde una actitud agradecida, siendo conscientes de que estos 100 años de presencia vicenciana en Algeciras han sido motivo de promoción del entorno, formación integral del alumnado, desarrollo de competencias que les permita vivir de forma satisfactoria, a la vez que colaboren eficazmente en la sociedad en la que vive; todo ello sin perder de vista la línea cristiana y vicenciana que se quiere mantener.

El Evangelio nos recordó que debemos ser “sal y luz”, por tanto, ser personas abiertas, acogedoras, atentas a salir al encuentro de los demás, especialmente de los olvidados por una sociedad que solo busca su propio bienestar. Este lugar ha sido a lo largo del tiempo un hogar de caridad, de amor, de evangelización funcionando como Obrador, Internado, Ropero para pobres, Escuela Hogar para madres… Se comenzó con 50 alumnos, pero pronto se contarían en centenares y hoy en millares los niños y niñas que han pasado por aquí.

Damos gracias a Dios porque ha querido hacerse presente aquí en la ciudad por medio de esta Comunidad que nos ha enseñado cómo es el carisma vicenciano caracterizado por su opción por los pobres, necesitados y su trabajo humilde y constante desde la caridad… Las Hermanas han compaginado su vocación educativa con la catequesis, la ayuda a los vecinos de los barrios más desfavorecidos, colaborando con el comedor de Cáritas, en pisos de autonomía y desarrollo de la mujer, visita a los presos en la cárcel. Su presencia es, como indica el Evangelio, luz y sal en el mundo que, sin hacer ruido, de una forma silenciada y humilde, aparentemente insignificante, pero constante e ilusionada, van siendo fermento en la masa capaz de transformarlo todo. Cien años invitan al recuerdo agradecido, pero cien años invitan también a reconocer que por mucho que se haya hecho, aún queda mucho por hacer para dar respuestas hoy a nuestro mundo, a nuestra ciudad, a nuestras familias…

En la acción de gracias se procedió al descubrimiento de un mosaico de la Virgen Milagrosa, realizado para acontecimiento tan especial. De esta manera, con la protección constante de la Virgen Milagrosa le pedíamos a Dios seguir haciendo realidad aquellos deseos que llevaron a San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac trabajar por el Reino de Dios desde la educación, haciendo personas, abriendo caminos para la vida humana y cristiana… construyendo juntos para el bien de la sociedad y de nuestras almas.

No sólo hoy recordábamos el pasado y mirábamos el presente, sino que pensábamos también en el futuro. Avivemos la ilusión y el entusiasmo y abrámonos con generosidad a seguir educando y evangelizando desde el carisma vicenciano teniendo en cuenta nuevos retos, nuevos proyectos desde las situaciones y necesidades del mundo de hoy.

Por último, se compartió un sencillo ágape fraterno y se invitó a que hoy, 100 años después, todos los que gozosamente formamos parte del Colegio Huerta de la Cruz sigamos aportando nuestro esfuerzo e implicación para que el Centro siga contribuyendo a la formación y atención de las generaciones presentes y futuras, para que este entrañable rinconcito siga siendo una hermosa flor que embellece el Campo de Gibraltar.

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