“Ven y Verás”

[España, Madrid – Santa Luisa] El 5 de noviembre, la Provincia de Madrid “Santa Luisa” acogía a una joven para comenzar la Etapa del Postulantado en la Compañía de las Hijas de la Caridad. La acogida tuvo lugar en la Eucaristía, presidida por el P. Director Joaquin González y concelebrada por el párroco y el sacerdote encargado de la pastoral juvenil de la Parroquia de Ntra. Señora de las Fuentes. Es de destacar la asistencia de sus padres y sus cuatro hermanos, familia comprometida con su fe y un grupo numerosísimo de jóvenes y matrimonios de su Parroquia que quisieron acompañarla con su presencia en este momento tan importante en la vida de Inés.

La celebración había sido preparada con esmero y la participación junto a su familia muy significativa y entrañable en las lecturas y ofertorio. En la homilía, el P. Joaquín (Director provincial) comenzó expresando la alegría de la celebración. Alegría para la familia de Inés porque deseaban lo mejor para ella; alegría para los sacerdotes, catequistas y jóvenes de la parroquia de Nª Sª de las Fuentes donde Inés había ido creciendo y madurando en su fe interrogándose sobre el futuro de su vida; una parroquia de la que surgen vocaciones a la vida Consagrada es una parroquia viva; alegría para la Provincia de “Santa Luisa” porque después de 400 años, su carisma sigue atrayendo a jóvenes, porque el Señor sigue llamando. La juventud sigue buscando, preguntándose por su futuro. La cuestión está por qué caminos se quiere conseguir todo ello. Inés había entendido la frase con la que terminaba el evangelio del día: “el primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”. Ese programa de vida desde la Compañía cuya finalidad es el servicio a los más pobres, y donde los Fundadores, San Vicente y Santa Luisa, dejaron marcado con su estilo, una impronta, un sello, unas virtudes: la sencillez, la humildad y la caridad. Inés quiere ser importante, pero al estilo de Jesús, el Maestro. Quiere continuar el proceso de discernimiento en la Provincia de las Hijas de la Caridad para ir conociendo más de cerca de la Compañía. Maestro, ¿dónde vives? Jn 1, 38 “Él les contestó, Venid y lo veréis. Se fueron con Él a donde vivía y pasaron con El aquel día”. Terminaba invitándole a estar atenta a la voz del Espíritu para ir descubriendo en cada momento lo que Dios quiere hacer con su vida.

En la Acción de gracias, Inés dijo: “Gracias Señor por regalarnos este don precioso que es la vida, por llenarla de amor y de un sentido. Gracias porque a pesar de nuestras flaquezas y errores, Tú te sigues haciéndote presente entre nosotros y nos transformas, haciéndonos hombres verdaderamente felices y libres. Cuentas con nosotros Señor, con lo poco que somos, para ayudarte en tu gran obra y nunca nos dejas solos en esta misión. Te quiero dar gracias Señor por mi familia que me puso en el camino hacia Ti. Por la parroquia Nuestra Señora de las Fuentes (sacerdotes, catequistas, niños, familias…) y por el colegio Sagrado Corazón (religiosas, profesores, compañeros…) donde he ido madurando mi fe. Y por tantos otros de diferentes lugares: universidad, polideportivo, voluntariados… Tantas personas que me han acompañado y con las que he compartido, y muchas de ellas hoy aquí celebrando y dándote gracias por este paso. Pero hoy te doy especialmente gracias por el nuevo proyecto que comienzo y por mi nueva familia que sé que me acercarán aún más a Ti. Porque has decidido contar conmigo de una manera más profunda, y sin saberlo, ya me habías preparado un nuevo sitio. Y, por último, agradecerte la acogida que ha tenido tu llamada en todas las personas de mi alrededor. Una acogida y confianza que van más allá de la lógica racional con la que solemos vivir el día a día, y que solo es comprensible a la luz de la fe y el amor“.

Terminada la Eucaristía, fuimos invitados a un pequeño ágape, donde el tiempo se prolongó en un ambiente de fiesta y fraternidad. Inés ha comenzado su etapa de formación-servicio en la casa de la “Esperanza”. Más adelante tendrá ocasión de conocer otras comunidades y otros servicios. Como también decía el P. Director su familia no se reduce se amplia. La tendremos presente en nuestra oración para que siga creciendo en madurez humana, a progresar en la vida espiritual y cristiana y a descubrir y discernir su propia vocación.

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