Hijas de la Caridad – Inmersas en la vida de su barrio en Düsseldorf – Alemania

dusseldorf[Provincia de Colonia – Países Bajos]. Ha caído la noche; detrás de las ventanas encendidas de una sección de la casa parroquial, se puede vislumbrar una gran cruz.  Es de la pequeña capilla dónde dos Hijas de la Caridad (la tercera está enferma) ponen su día –  todas las personas con que se han encontrado,  todo lo que han oído – en las manos del Buen Dios y piden la intercesión de su Santísima Madre para todas las intenciones que llevan en su corazón.  Estas Hijas de la Caridad, Sor Bernhardine y Sor Christine, de la Provincia de Colonia-Países Bajos, llevan muchos años entregadas a los marginados y sin hogar en la unidad pastoral situada cerca del Rhin que fluye a través de la ciudad de Düsseldorf (Alemania). Hay personas sin casa, personas mayores, refugiados, enfermos y niños.

Cada martes, muy bien organizadas, unas cien personas se alinean para recibir la comida básica y ropa. Todo se financia a través de  donativos y con las Hermanas colaboran algunos voluntarios muy comprometidos. La atención a los verdaderamente pobres, a menudo escondidos, les es muy querida.

Pero hay también hay personas enfermas y mayores que esperan las visitas de las Hermanas. En bicicleta a los más cercanos y con coche a los demás, les ofrecen la ayuda que necesitan, así como la oración y la Sagrada comunión.

Sor Berhardine y Sor Christine forman también parte de su unidad pastoral: organizando  reuniones o excursiones para las personas mayores, preparando a los niños para la Primera Comunión (incluidos los padres), trabajando con adolescentes que preparan para la Confirmación, participando en el Consejo Parroquial y colaborando en la preparación de la liturgia.

Viviendo con la gente, cercanas y atentas, ésa es su manera de dar testimonio de  la misericordia de Dios hacia cada persona, según la instrucción de San Vicente del 9 de marzo de 1642, “No sería hacer lo bastante por Dios y por el próximo darles alimento y remedios a los pobres enfermos, si no se les ayudase según los designios de Dios en el servicio espiritual que les debemos. Cuando sirváis a los pobres de esta forma, seréis verdaderas Hijas de la Caridad… “.

 (De un artículo en RHEINISCHE POST, del 15 de octubre de 2013)

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