LA FE DEL BEATO FEDERICO OZANAM

Este mes, tendremos la oportunidad de conocer cómo vivieron su fe nuestros Santos y Beatos Vicencianos. Que ellos nos inspiren en la búsqueda de un camino para la profesión publica de nuestra fe, como el Papa Benedict XVI pide  en su Carta Apostólica “Porta Fidei.”

   

LA FE DEL BEATO FEDERICO OZANAM

La fe fue el fuego sagrado para Federico.  Fue a la vez una virtud a ser nutrida y un don a  compartir. Fue en su vida una gracia y una herencia que lo hizo justificadamente orgulloso e insistente en su proclamación pública de la Fe que le concedió la nobleza y la llamada a servir a los pobres con inteligencia, humildad, y misericordia.  Federico entendió la importancia para los cristianos de ser, y aparecer,  como apóstoles enviados a neutralizar la frialdad del mundo con el fuego ardiente de la fe.  Él reconoció la importancia del apoyo fraternal en la práctica de las obras de misericordia.  Federico, sobre todo, vio a Cristo en la persona de los pobres y los acogió como representantes de su maestro.

Ramson, Ronald, C.M., Orando con Federico Ozanam, 1998, pág. 27.

Federico Ozanam fue un caso especial en la historia de su tiempo. En él se puede encontrar toda la riqueza de un hombre de ciencia que afirma su fe católica sin arrogancia ni timidez. Siempre estuvo alerta a las necesidades del mundo e interesado por el testimonio de su fe y su acción cristiana en el entorno intelectual dónde vivió y trabajó. Estuvo, sobre todo, particularmente interesado por los pobres. Federico trabajó incansablemente para ayudar a los que querían  salir de  la situación vulnerable en la que vivían. La meta principal de Federico Ozanam fue dar testimonio de Jesucristo y de la Iglesia mostrando que la fe cristiana debe inspirar de una manera concreta el trabajo material y espiritualmente para el bien de los pobres.

Poggioli, Mizaél Donizetti, C.M., Principios de la Espiritualidad de Federico Ozanm, 2009.

Algunos pensamientos del Beato Federico Ozanam sobre la FE

“Yo he conocido las dudas del siglo presente, pero he estado convencido toda mi vida de que no hay ningún descanso para el espíritu y el corazón excepto en la fe de la Iglesia y bajo su autoridad”.

“La causa del conocimiento cristiano, la causa de la fe, es lo que tengo en lo más profundo de mi corazón; y lo sirvo cuanto puedo”.

“¡En primer lugar, aprendamos a defender nuestras creencias sin odiar a nuestros adversarios, a apreciar a los que no piensan como nosotros, a reconocer que hay cristianos en cada campo y que Dios puede ser servido ahora y siempre! Quejémonos menos de nuestros tiempos y más de nosotros. No nos desanimemos, seamos mejores”.

“Lo que necesitamos como apoyo en nuestro camino terrenal no es un tallo frágil. Son más bien las alas de estos dos ángeles: la fe y caridad.”

“Nuestro fin principal no es ayudar simplemente al pobre – esto es  un medio, no un fin.  Nuestro verdadero objetivo es conservar la Fe católica en toda su pureza y comunicarla a los demás a través de los cauces de la caridad. La caridad nos enseña que cuando visitamos a los pobres nosotros ganamos mucho más de lo que ganan ellos”.