La misión en pleno corazón

“¡Si sois realmente pobres, sois realmente ricas, ya que Dios es vuestro Todo!” (San Vicente de Paúl)

¡Alá u akbar! (Dios es el más grande) He aquí el estribillo que escuchamos a largo de los días en Koussieh, una aldea muy pobre del Alto-Egipto donde habitan numerosos cristianos ortodoxos y católicos coptos, a los que intentamos ayudar con nuestras diferentes obras y servicios.

Hace dos años fui enviada por mis superiores a esta misión. A decir verdad, desbordé de alegría con la idea de esta nueva misión, porque, a menudo, había oído a nuestras Hermanas mayores que habían estado allí, que allí se encontraban los verdaderos pobres y que fue una gracia poder vivir en contacto con ellos para servir con osadía y creatividad a ejemplo de nuestros Fundadores San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac. Mi entusiasmo no fue bastante para suavizar el choque que padecí al descubrir tal miseria. Nunc a imaginé que eso podía existir todavía en el siglo XXI.

Para responder  a las numerosas necesidades, tenemos un dispensario, dos escuelas infantiles y un taller de costura; tres servicios que nos ocupan toda la mañana. Por la tarde nos ocupamos de los jóvenes, ricos y pobres, por los movimientos de educación (MEJ) Catequesis, JMV, Legión de María…) y la “promoción o visita de los pobres”, como lo llamamos. Ayudamos a los hogares cristianos a salir de la situación de pobreza extrema en que se encuentran, reunión de mujeres, atención a los niños, búsqueda de proyectos con ellos, ventas de caridad…).

En la Comunidad somos solo cuatro Hermanas. Hemos intentado repartir lo mejor posible esta enorme tarea, en función de las competencias de cada una.

Yo estoy encargada de una escuela infantil, reservada para los niños pobres. Este año acoge a 90 niños entre 3 y 6 años, 30 cristianos y 60 musulmanes. Animamos a los padres a quitar a sus niños de la calle para ofrecerles la oportunidad de ir al colegio, como todo el mundo.

La situación familiar de estos niños de la «calle » es catastrófica. La mayoría duermen sobre alfombras e incluso en el suelo. El agua corriente es muy escasa,  vienen a la escuela infantil sin lavar, la cara inflamada  por las picaduras de las moscas durante la noche, vestidos de cualquier manera. Cuando llegan a la escuela infantil les espera un tazón de leche y queso, (la leche y el queso son indispensables  para su salud pero, dado su coste, están ausentes de la prioridad de las familias.)

Comienzan después las actividades: lengua, árabe, inglés, cantos, danzas, juegos de motricidad e higiene. Intento que en la escuela infantil reine un ambiente familiar donde sea agradable vivir y donde los niños se sientan bien, lejos de la pobreza o de los problemas familiares.

Para completar nuestro trabajo con los niños y dada la situación del pueblo, con una pobreza que no cesa de aumentar, clausuramos el año escolar con un campamento de cuatro semanas para los niños cristianos pobres de 4 a 12 años de edad. Este campamento tiene por objeto formar a los niños, unos 200, proporcionarles vitaminas, nutrirles equilibradamente durante un mes y sacarles de sus casas para que sean felices con otros niños  ( por medio de juegos, bricolaje, danza, cantos, salud, formación catequética y comida.)   ¡Un enorme trabajo! Realizado en comunidad con la ayuda de jóvenes voluntarios, a los que nosotros formamos durante todo el año.

Yo comprendí enseguida que el desafío de este proyecto no se podía realizar sin la participación, de un modo o de otro, de toda la comunidad y es así un testimonio vivo y auténtico para el mundo.

Todos estos proyectos que intentamos vivir aquí, pueden parecer « una locura », exigen mucha energía, y dinero, pero cuando se trabaja para el bien de los Pobres, la Providencia viene siempre en tu ayuda ¡Bendito  sea Dios!

Sor Silouane Malaquin, Hija de la Caridad
Provincia del Próximo Oriente