Encuentro Internacional de la Juventud Vicentina (testimonio)

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El Dios de toda bondad quiso que yo asistiera como peregrino a la Jornada Mundial de la Juventud en Río, 2013. ¡La reunión fue excelente! Se preparó a través de la oración y sus acontecimientos fueron de las mejores Jornadas Mundiales de la Juventud que se han visto.

La Semana Misionera se unió a la JMJ y yo, como Vicenciano, asistí a la Cidade dos Meninos (Ciudad de los Muchachos), in Belo Horizonte del 18 al 21 de agosto. Allí casi mil jóvenes compartieron, durante cuatro días, vigilias, catequesis, talleres, Eucaristía, fiestas, deportes y visitas a las obras Vicencianas con el eslogan: “Vicencianos: Misioneros de la Caridad. ¡Vayamos a los Pobres!”. Todas las actividades fueron excelentes, pero me atrevo a resaltar la Vigilia Mariana dónde celebramos la primera aparición de María a Santa Catalina Labouré y a la fundación de la Asociación de la Juventud Mariana Vicenciana.

EIJV (15)En la mañana del 22 de julio, llegamos a Río de Janeiro siendo acogidos en la parroquia de Nuestra Señora de la Presentación dónde nos alojamos en casas de familias o en las escuelas. La familia que me acogió recibió a cinco jóvenes más. Fuimos tratados muy bien y agradezco a las personas de Río de Janeiro que estuvieron muy entusiastas durante toda la reunión.

Las JMJ tienen diversas actividades y Río 2013 no fue diferente. Hubo catequesis por la mañana, fiestas por la tarde, más las atracciones turísticas de la Cidade Maravilhosa (la Ciudad Maravillosa). Hubo, por supuesto, la reunión con Cristo en los hermanos y hermanas, sobre todo en los actos centrales de la JMJ – Misa de Apertura, Bienvenida de la Juventud al Papa, Vía Crucis, Vigilia y Eucaristía de Envío.

Nuestra acción práctica como Juventud Vicenciana, durante la JMJ, fue una manifestación por la Paz. Esta actividad deseó expresar nuestra lucha contra todo tipo de violencia en el mundo y nuestro deseo de una paz universal que sólo se alcanzará con la unión de todos en Cristo.

EIJV (5)Yo intenté vivir todos esos momentos intensamente. Debo reconocer que fui un JMJ excelente. Me encantó la bienvenida al Papa Francisco, sus palabras y su cercanía. Su manera de ser mueve a la esperanza y muestra una nueva Iglesia, un Cristo más sensible al lamento de los Pobres. Yo recuerdo sus tres últimas palabras: “Vayan, no tengan miedo y sirvan”, así como el cuadro del muchacho con el Papa que dijo que le gustaría servir a Dios siendo sacerdote.

Que el Señor nos ayude a vivir este mandamiento. Que tengamos el valor de “ir” con Jesús, y enviados por Él, dejar el “miedo” de hacer la voluntad del padre, como la hizo la Virgen María y “servir” a los más necesitados según el testimonio de San Vicente de Paul.

Finalmente, doy gracias a Dios y a todos los que han contribuido, directa o indirectamente, para que yo pudiera vivir este momento extraordinario en la historia de la Iglesia en Brasil y en el mundo, y les pido que oren por mí. ¡Cuenten con mis oraciones!

Un abrazo en Cristo, Misionero.

Cleber Oliveira – Juventud Mariana Vicenciana