Misión en la periferia: Acompañar a los jóvenes en un campamento, como Hermana mayor

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He aquí que este verano, tuve la alegría de ser testigo, como Hermana mayor, de lo que viven los jóvenes de la capellanía en el campamento de Fain-les-Moutiers, alojamiento, acogida con gran amabilidad por la comunidad local; dada mi edad yo no me veía bajo la tienda. Así que me quedé en comunidad, además Sor Federica y Sor Valerie eran las responsables de este campamento, las tres somos de la misma comunidad.

Al contacto con estos jóvenes tan diferentes por su edad y sus situaciones familiares tan duras de asumir, tuve la impresión, a veces, de revivir mi juventud. La periferia, yo la he descubierto con el contacto con Clemente, autista, que el equipo tan bien ha acogido e integrado con quien he pasado muy buenos momentos durante este tiempo; Clemente me dijo: “Hermana eso que tú me dices me llega al corazón”. Descubrir la periferia es descubrir lo que es diferente, con las riquezas de su corazón, SAM_1778sus debilidades. Gracias Clemente por habérmelo hecho descubrir. También he descubierto la generosidad de los jóvenes, su alegría, su espontaneidad, sus preocupaciones familiares que se revelaban en sus palabras, sus comportamientos a veces incomprensibles pero reveladores. He aprendido a unirme a ellos allí donde estaban, ayudándoles a crecer.

Me he beneficiado de sus gestos de delicadeza, me tomaban por el brazo: “Lo hago con mi abuela”, decían; ponían una silla en el momento oportuno, todo eso me enseñó que su corazón necesitaba expresar su amor, ellos que la mayor parte, proceden de familias desunidas y viven en la periferia de la estabilidad familiar.

Soy testigo de la devoción de todo el equipo de animadores que se olvidaban de sus preocupaciones para estar lo más cerca posible de los jóvenes, no se conformaban con estar con los más dotados, más receptivos, sino atentos a todos los que necesitaban ser valorizados, ayudando a los que están “dominados por los más fuertes”, cercanos a los que se puede olvidar y que tienen el peligro de estar en la periferia y a los que hay que alcanzar.

He vivido momentos muy fuertes en las celebraciones preparadas y animadas por los jóvenes. Se sentían parte participante, mientras a menudo se falta de osadía para acogerlos en la parroquia y por esto se quedan en la periferia de la vida de la iglesia.

He apreciado los días de relax, las salidas a la “periferia” del campamento, para descubrir otros horizontes, otras personas que realizan proyectos fantásticos para el tiempo libre. Fuera del campamento uno se manifiesta, se revela de otra manera.

Este campamento ha sido una experiencia magnífica por todo, para mí también. He salido de mi periferia local, e interior, para ampliar mi mirada, vivir con mis Hermanas la alegría de estar al servicio de los demás en el país de Santa Catalina muy en el espíritu de San Vicente que supo salir para ir al encuentro de los demás, de los más pequeños.

SAM_1489Sr Simón, H.C ,90 años

Francia-sur