Centro Misionero Internacional: CMI

Foto 2 Centro Missionario

 “La Compañía es misionera por la naturaleza” C 25

Creado a continuación de la Asamblea General de 1969 para responder a las directivas del Concilio Vaticano II, el Centro Misionero Internacional (CIM) ofrece, a las Hermanas que han oído la llamada misionera a la Misión ad Gentes, el tiempo y el lugar para prepararse para la nueva misión que la Compañía les confiará.

La misión particular del Centro CMI exige vivir en referencia a la vocación y espíritu de la Compañía. El Centro también es un lugar de apoyo espiritual y comunitario para las que ya están en la misión Ad Gentes.

En 2004, después de la aprobación del Estatuto de la Cuasi-provincia, el Centro Misionero Internacional fue establecido como comunidad legítimamente constituida. Esta comunidad está compuesta de:

1. un grupo de Hermanas, actualmente 6, asignadas para dar la bienvenida y acompañar a las Hermanas Misioneras. Es una comunidad internacional, intercultural que es formativa en sí misma.

2. hay Hermanas que llegan para la preparación inmediata para la Misión Ad Gentes. Forman parte de la comunidad local del CMI y siguen un programa especial según el Plan de Formación aprobado por el Consejo General. Es más que un programa de formación, es un apoyo para ser misioneras en el nuevo ambiente que las espera.Foto 1 Centro missionarioEl tiempo de preparación ofrece a la Hermana Misionera la oportunidad de:

1. compartir la vida de una comunidad internacional, viviendo la experiencia del respeto hacia las diferentes culturas, como en su nueva misión.

2. participar en un programa personalizado que permite la integración de la Hermana en áreas diversas: humana, cristiana, Vicenciana y Misionera.

3. participar en una formación bíblica, teológica y pastoral para la Misión ad Gentes; profundizando en des líneas directrices de la Iglesia y de la Compañía. (Aprovechando instituciones de formación doctrinal y profesional en París y en Francia).

4. fortalecer su vida espiritual y su vocación como Hija de la Caridad. Aprovecharse del ambiente de la Casa Madre, lugar cultural, espiritual, Mariano y de herencia Vicenciana y de la tradición misionera de la Compañía.

Es un camino enfocado hacia el futuro: cuando la Hermana recibe su mandato misionero de manos de la Superiora General, ella emprende el estudio de la naturaleza cultural, religiosa, social y política del país adónde la envían, conocimiento de la realidad de la provincia y, si es necesario, una introducción al estudio del idioma del país.

Nuevos retos, nuevos desafíos de la misión nos lanzan hacia adelante con optimismo. Una crisis de vocaciones y de secularización en Europa Occidental se encuentra con el dinamismo de las Provincias de África, Asia, América Latina y Europa Oriental. En los últimos 6 años cincuenta y dos Hermanas han pasado por el CMI procedentes de Polonia, España, Vietnam, India, Brasil, Nigeria, Líbano, Portugal, Uruguay y Columbia. Cuarenta y cinco Hermanas han sido enviadas a otras provincias.

En la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de «salida» que Dios quiere provocar en los creyentes. Abraham aceptó el llamado a salir hacia una tierra nueva (cf. Gn 12,1-3). Moisés escuchó el llamado de Dios: «Ve, yo te envío» (Ex3,10), e hizo salir al pueblo hacia la tierra de la promesa (cf.Ex 3,17). A Jeremías le dijo: «Adondequiera que yo te envíe irás» (Jr1,7). Hoy, en este «id» de Jesús, están presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia, y todos somos llamados a esta nueva «salida» misionera. Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (Evangelii Gaudium 20).