¿Qué significa el Año de la Vida Consagrada para una Hija de la Caridad?

(Testimonios de Hermanas polacas)

El Año de la Vida Consagrada es con toda seguridad un tiempo de gracia. Esta gracia es una llamada a ver lo que dejé atrás, pero – sobre todo – a mirar en mi corazón. Personalmente, las indicaciones del Papa Francisco iluminan el camino que se conecta con el movimiento permanente, la dinámica, la realidad que el Santo Padre llama “pasión”.

YCL_Testimony_PL(1)Me gustaría que este Año (pero también otros períodos de mi vida) sean de gratitud por el pasado, por todas las gracias que he recibido de Dios, desde siempre. Me gustaría vivir cada día con una pasión que entiendo como la frescura, el celo, buscando la renovación. Dentro de este contexto he releído estas palabras de la Biblia: “Pues he aquí, que yo creo cielos nuevos y tierra nueva” (Is 65,17) y en otro lugar: “¡Mira que hago un mundo nuevo!”.(Ap. 21,5), en cuanto al futuro, hay esperanza – no una esperanza imprecisa, no como una ancla para el que se está hundiendo, sino como dice San Pedro “siempre dispuestos a dar respuesta” (1 Peter 3,15) que es la certeza del amor de Dios, la garantía de que Dios no se ha cansado del hombre.

Yo deseo ser vista cada día – desde el alba hasta el ocaso – a través de esta “clave” “gratitud – pasión – esperanza”.

Sor Beata H.C.

“Yo también pido para que se iluminen los ojos de vuestro corazón para que conozcáis cuál es la esperanza a la que habéis sido llamados” (Ef 1,18).

El Año de la Vida Consagrada, celebrado en toda la Iglesia, debe ser un tiempo privilegiado y santo para cada persona consagrada. La Iglesia nos recuerda en sus oraciones, pide al Señor la gracia de la fidelidad, ora para que Él envíe obreros a su mies.

Éste es un tiempo de gratitud porque Jesús confió en mí, y me llamó, a pesar de mi debilidad. Yo quiero regresar a mi “hora décima” personal (Jn 1,39), la hora en que escuché su voz en mi corazón. También quiero dar gracias a Dios por mi Compañía de Hijas de la Caridad, por nuestros Santos Fundadores, por tantas generaciones de Hermanas que caminaron por el mismo sendero dando testimonio de santidad.

Éste es también un tiempo de examen de conciencia de mi compromiso como una Hija de la Caridad, de la fidelidad a la llamada del Señor. He de preguntarme si San Vicente – cuando me lo encuentre un día – me reconocerá como hija suya espiritual; qué testimonio doy yo a los Pobres a quienes soy enviada y a mis Hermanas.

Finalmente, me gustaría vivir este año con gran alegría, sobre todo con mi Comunidad. Estoy segura que las ocasiones para mostrar nuestra alegría por la vocación no faltarán. También sé que habrá muchos momentos para dar gracias por cada Hermana que es un don de Dios. Sé que Dios ha preparado gracias abundantes para cada uno de nosotros.

Sor Małgorzata H.C.

YCL_Testimony_PL(2)La vida consagrada es una vida completamente entregada a nuestro Señor. Dios escoge y da sus gracias especiales a aquéllos que desean glorificarlo con todo su corazón con la oración y el servicio de los Pobres y necesitados y a través de las sencillas actividades cotidianas, manifestando el amor de Dios y al prójimo.

Para mí, el Año de la Vida Consagrada, es un tiempo de gracia y de renovación espiritual. Me hace pensar y dar gracias a Dios por todos los dones que Él me concede incesantemente, sobre todo por su opción de llamarme a su servicio. También es un tiempo de gratitud y de profundización en el misterio de la vocación y de disculparme por los momentos en que no he estado abierta a su gracia.

Sor Anna H.C.