Horizontes del Año de la Vida Consagrada y la Familia Vicenciana

Con esta carta me dirijo, además de a las personas consagradas, a los laicos que comparten con ellas ideales, espíritu y misión. Algunos Institutos religiosos tienen una larga tradición en este sentido, otros tienen una experiencia más reciente. En efecto, alrededor de cada familia religiosa, y también de las Sociedades de vida apostólica y de los mismos Institutos seculares, existe una familia más grande, la «familia carismática», que comprende varios Institutos que se reconocen en el mismo carisma, y sobre todo cristianos laicos que se sienten llamados, precisamente en su condición laical, a participar en el mismo espíritu carismático”.(C.A. III, # 1).

En nuestra Familia Vicenciana, según un estudio realizado por Sor Betty Ann McNeil, H.C., existen en el mundo varios centenares de grupos de mujeres y hombres, laicos y religiosos, Católicos y no-católicos, asociaciones o congregaciones fundadas por San Vicente o inspiradas en su espíritu.

Vin FamilyLas principales ramas de esta Familia son la AIC (Asociación Internacional de Caridades), la Congregación de la Misión y las Hijas de la Caridad fundadas por San Vicente; la Sociedad de San Vicente de Paúl, fundada por el Beato Federico Ozanam muy relacionado con Sor Rosalía Rendu, H.C. y las Hermanas de la Caridad fundadas por Santa Isabel Ana Seton, primera santa americana, comunidad que se unió a la Compañía de las Hijas de la Caridad; la Asociación de la Medalla Milagrosa, medalla que María quiso dar al mundo para los pobres; Juventudes Marianas Vicencianas, asociación pedida por la Santísima Virgen a Santa Catalina Labouré, cuyo fin es formar a los jóvenes en una sólida fe siguiendo a Jesucristo evangelizador de los pobres y la más jóvenes de las asociaciones los Misioneros Laicos Vicencianos que surgieron en el corazón de la Familia Vicenciana, cuyo fin es facilitar, apoyar y coordinar la presencia misionera de los laicos de la Familia Vicenciana.

Cada año se reúnen los líderes de las principales ramas de la Familia Vicenciana para su animación espiritual y apostólica. De estas reuniones han surgido oraciones en común y proyectos de servicio, algunos de gran importancia, por nombrar solamente algunos de Cambio Sistémico del P. Pedro Osaka en Madagascar, Zafen de ayuda a Haití, Vicencianos Asociados en Gran Bretaña; o Jesús León Santos en Méjico. Hay otros muchos de mayor o menor importancia en todo el mundo, unidos por la misma espiritualidad, para demostrar según San Vicente: ”con el sudor de nuestra frente y el esfuerzo de nuestros brazos” el amor a Cristo en nuestros hermanos necesitados.

También os animo a vosotros, fieles laicos, a vivir este Año de la Vida Consagrada como una gracia que os puede hacer más conscientes del don recibido. Celebradlo con toda la «familia» para crecer y responder a las llamadas del Espíritu en la sociedad actual. En algunas ocasiones, cuando los consagrados de diversos Institutos se reúnan entre ellos este Año, procurad estar presentes también vosotros, como expresión del único don de Dios, con el fin de conocer las experiencias de otras familias carismáticas, de los otros grupos laicos y enriqueceros y ayudaros recíprocamente”.(C.A. III, # 1, párr. 2).

Cada año la Familia se reúne en la Fiesta de Santa Luisa de Marillac y San Vicente de Paúl para celebrarla juntos, este año tendrá un carácter especial.

“Invito por tanto a todas las comunidades cristianas a vivir este Año, ante todo dando gracias al Señor y haciendo memoria reconocida de los dones recibidos, y que todavía recibimos, a través de la santidad de los fundadores y fundadoras, y de la fidelidad de tantos consagrados al propio carisma. Invito a todos a unirse en torno a las personas consagradas, a alegrarse con ellas, a compartir sus dificultades, a colaborar con ellas en la medida de lo posible, para la realización de su ministerio y sus obras, que son también las de toda la Iglesia. Hacedles sentir el afecto y el calor de todo el pueblo cristiano. (C.A III; # 2, 2 párr).

“Con esta carta me atrevo a dirigirme también a las personas consagradas y a los miembros de las fraternidades y comunidades pertenecientes a Iglesias de tradición diferente a la católica”. (C.A III, # 3).

El atractivo ecuménico del servicio Vicenciano ha inspirado a otros como a Florencia Nightingale (1820-1910) y Theodore Fliedner (1800-1864). Nightingale aprendió la técnica de cuidar a los soldados en tiempo de guerra de las Hijas de la Caridad en París antes de establecer sus cuerpos laicos de enfermeras a las que llamó Asociación anglicana de Caridad. Fliedner, pastor protestante Evangélico, inspirado por los trabajos de caridad y la organización de las Hijas de la Caridad durante sus viajes a Europa (sobre todo Holanda e Inglaterra), fundó las diaconisas laicas en Alemania en 1836. La Sociedad de la Santa Cruz (en Inglaterra, 1855) se estableció para el clero anglicano. Después de su conversión al cristianismo a través de la Medalla Milagrosa, Alfonso Ratisbona fundó dos comunidades para promover el entendimiento entre cristianos y judíos: las Hermanas de Nuestra Señora de Sion (1843, París) y los Padres de Sion (1852, París).

El Movimiento de Oxford, en Gran Bretaña, fue la semilla que nutrió los institutos religiosos en la Comunión anglicana. Uno de sus líderes, el Reverendo Edward Bouverie Pusey (1800 – 1882), señaló, “Newman y yo hemos venido pensando lo necesario que es tener algunas Hermanas de la caridad en la Iglesia Anglo-católica”. Pusey obtuvo una copia de las Reglas Comunes de las Hijas de la Caridad que usó al desarrollar una regla para la Hermandad anglicana de la Santa Cruz.

LogoAnoVidaConsagrada“La Congregación para los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apostólica ha programado iniciativas para propiciar encuentros entre miembros pertenecientes a experiencias de la vida consagrada y fraterna de las diversas Iglesias. Aliento vivamente estas reuniones, para que crezca el conocimiento recíproco, la estima, la mutua colaboración, de manera que el ecumenismo de la vida consagrada sea una ayuda en el proyecto más amplio hacia la unidad entre todas las Iglesias. (C.A. III, # 3, párr. 2).

“Espero que el Año de la Vida Consagrada sea la ocasión para evaluar el camino recorrido, para sensibilizar a las personas consagradas en este campo, para preguntarnos sobre nuevos pasos a dar hacia una recíproca comprensión cada vez más profunda y para una colaboración en muchos ámbitos comunes de servicio a la vida humana. Caminar juntos es siempre un enriquecimiento, y puede abrir nuevas vías a las relaciones entre pueblos y culturas, que en este período aparecen plagadas de dificultades”. (C.A. III, # 4. 2º párr.).

“Caminar juntos es siempre un enriquecimiento, y puede abrir nuevas vías a las relaciones entre pueblos y culturas, que en este período aparecen plagadas de dificultades. (C.A. III, # 4. 3º párr.)

“Encomiendo a María, la Virgen de la escucha y la contemplación, la primera discípula de su amado Hijo, este Año de la Vida Consagrada. A ella, hija predilecta del Padre y revestida de todos los dones de la gracia, nos dirigimos como modelo incomparable de seguimiento en el amor a Dios y en el servicio al prójimo”.(C.A. III, # 5, 3 par.).

(Datos tomados de la Carta Apostólica y estudio sobre la Familia Vicenciana de Sor Betty Ann McNeil, H.C.).