“Laudato Si”

La Encíclica  “Laudato Si,’” trata de la conexión mística y sacramental de todos los seres vivos con Dios. Lo que sigue es una foto para reflexionar sobre algunos de los textos de la Encíclica.

El universo se desarrolla en Dios, que lo llena todo. Entonces hay mística en una hoja, en un camino, en el rocío, en el rostro del pobre. (233)

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 FocusOn072015_2 El místico experimenta la íntima conexión que hay entre Dios y todos los seres, y así « siente ser todas las cosas Dios ». (234)
 FocusOn072015_3 Si le admira la grandeza de una montaña, no puede separar eso de Dios, y percibe que esa admira­ción interior que él vive debe depositarse en el Señor. (234)

El Señor, en el colmo del misterio de la Encarnación, quiso llegar a nuestra intimidad a través de un pedazo de materia.  (236)

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 FocusOn072015_5 La Eucaristía une el cie­lo y la tierra, abraza y penetra todo lo creado. (236)

El ideal no es sólo pasar de lo exterior a lo inte­rior para descubrir la acción de Dios en el alma, sino también llegar a encontrarlo en todas las co­sas.  (233)

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 FocusOn072015_7 Para la experiencia cristiana, todas las criaturas del universo material encuentran su verdadero sentido en el Verbo encarnado, porque el Hijo de Dios ha incorporado en su persona parte del uni­verso material, donde ha introducido un germen de transformación definitiva.  (235)
 FocusOn072015_8 En la Eucaristía ya está realizada la plenitud, y es el centro vital del universo, el foco desbordante de amor y de vida inagotable. (236)

La Eucaristía es tam­bién fuente de luz y de motivación para nuestras preocupaciones por el ambiente, y nos orienta a ser custodios de todo lo creado. (236)

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El día de descanso, cuyo centro es la Eucaristía, derrama su luz sobre la semana entera y nos motiva a incorporar el cuidado de la natu­raleza y de los pobres. (237)

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