María en mi vida y en mi vocación – Casa Madre – Paris

SAM_0334Mi nombre es Sor Ágata Nga NGUYEN. Soy vietnamita, pertenezco a una familia cristiana del Sur de Vietnam, fui bautizada el 7 de junio de 1970. Me gustaría compartir con ustedes el lugar de María en mi vida.

En mi infancia viví en una ciudad pequeña y aprendí a rezar el “Ave María” en la oración de la tarde con mi familia. Después nos cambiamos a la ciudad y debido a los horarios de trabajo perdimos el hábito de rezar el rosario juntos. Personalmente, yo no lo recé más.

Cuando tenía 17 años, mi familia atravesó una crisis. En ese torbellino, yo estuve atormentada y buscaba una solución para salir de mis dificultades y sufrimientos en la amistad, el ocio, en mi trabajo, pero todo ello no llenó mi vacío interior. Finalmente, hice un alto en el camino y comencé de nuevo a rezar el rosario al final del día. Con María… mi corazón se relajó y se tranquilizó.

Aproximadamente dos años después recuperé el equilibrio, la alegría y el sentido de mi vida. Para responder a la llamada de Dios, después de algún tiempo de discernimiento, entré en la Compañía de las Hijas de la Caridad y descubrí el lugar central de María en mi vida. Yo lo vi como una señal de la presencia de María en mi vocación.

SAM_0320En ese momento le dije a la Virgen que me gustaría amarla más pero que no sabía cómo. De hecho, yo no tenía el amor espontáneo a María que veía en otras personas. Después del tiempo de formación se me mostró el camino cuando mis Superiores me pidieron que empezara Grupos de Juventud Mariana Vicenciana en las Parroquias adónde me enviaron y los años siguientes acompañé a estos Grupos de jóvenes. En este servicio mi devoción a María se fortificó.

Desde 2010, estoy en la Casa Madre de las Hijas de Caridad y hasta el año pasado tuve la alegría de servir a los peregrinos en el departamento de Medallas. Allí, con alegría he intentado transmitir el Mensaje de María directamente a los peregrinos. Escuchandolos yo he recibido mucho de ellos.

Gracias a los intercambios con los peregrinos, yo he comprendido la profundidad de su devoción Mariana y su gratitud a María. Esto me muestra claramente la presencia de la acción de María en sus corazones. Gracias a ellos el amor de María se ha acrecentado en mi vida.

Gracias a los peregrinos la “Buena Noticia” transmitida por la Medalla llega al mundo entero. Ellos son misioneros de María y yo también lo soy con ellos y con ustedes.

SAM_0313Ahora entiendo bien la devoción Mariana que no consiste sólo en rezar el rosario, llevar la Medalla o hacer una peregrinación… es mucho más. Con María y como Ella, yo he dejado mi proyecto personal para seguir la voluntad de Dios. Y esto en mi vida diaria concreta.

María es mi Madre, mi modelo de vida “totalmente entregada a Dios para servir a Cristo en los pobres”. ¡Gracias María!