De generación en generación

02.2016_01De generación en generación, el Señor llama y llega al corazón de cada persona. A esta llamada del amor las Hijas de la Caridad dan una respuesta de amor, ofreciendo su vida a Dios en el servicio a los más pobres. El año de la vida consagrada termina este mes de febrero. Las Hermanas de la comunidad del Berceau de San Vicente de Paúl ofrecen sus testimonios de vida durante este año.

« El Señor hizo en mi maravillas, Santo es su nombre »

Este año de la vida Consagrada me ha permitido dar gracias a Dios y agradecerle todos los dones recibidos. He mirado el pasado con reconocimiento, he tomado conciencia de mis debilidades, lo que es para mí una llamada a la conversión. El Señor camina conmigo. Él me conduce, me hace feliz en el servicio de las personas mayores.

« Espero que despertéis al mundo, vosotros sois profetas, vosotros ponéis alegría y esperanza en el mundo » Papa Francisco.

Este año de la vida consagrada me ha permitido profundizar en el sentido de mi vida consagrada, ¡una riqueza para todas las diócesis! El descubrimiento de diferentes formas de vida consagrada que existen en cada diócesis es una gran alegría. La jornada de apertura organizada en Saint-Sever con las reliquias de Santa Teresa de Lisieux, la presencia de las familias de la parroquia, la participación de los niños en la misa, han sido algunos de los encuentros que me entusiasmaron. Esta jornada fue de carácter festivo en la oración, las Hermanas presentes renovaron sus votos ante las reliquias de santa Teresa.

Durante este año los encuentros fraternales y las enseñanzas comunes han sido de gran riqueza. Siempre somos felices de reunirnos y orar juntas. Este año nos ha dinamizado para continuar siendo testigos del amor de Dios para los que sirven con nosotros a los pobres.

Este año de la Vida Consagrada me ha proporcionado una mayor comunicación con las religiosas de la diócesis. He apreciado la riqueza de su vida apostólica al servicio del prójimo. He admirado su creatividad para servir, a pesar de una edad media elevada… Doy gracias al Señor por el florecimiento de vidas consagradas con diversos carismas.

02.2016_02El año de la vida consagrada ha sido para mí un despertar y un nuevo comienzo. En todo el año he podido revisar mi vocación de Hija de la Caridad: « totalmente entregadas a Dios para al servicio de los pobres ». Lo más importante para mí ha sido mi cambio. Después de 58 años de presencia en la misma ciudad y el cierre de nuestra casa, heme aquí ahora en el Berceau de San Vicente de Paúl. Actualmente he encontrado una comunidad acogedora y fraternal. ¡Soy feliz, vivo en la fe y la confianza y he tenido la experiencia de que todo es gracia y yo doy gracias!

La vocación religiosa es una gracia y un compromiso con DIOS y con los pobres.

Esta vocación pertenece en primer lugar a DIOS, es una respuesta a su llamada, se inscribe en el secreto de su Amor. Los tres votos tienen su significado en la fe y ninguno de ellos es poco razonable. La pobreza nos invita à dejar todo por el Señor (nada nos pertenece en propiedad, solamente el uso que hacemos de nuestros bienes). La castidad responde a la voluntad de no pertenecer nada más que al Señor. La obediencia en la observancia de las reglas o estatutos. En la Iglesia somos solidarias en una vida de fe y la Misión de anunciar la buena nueva del Evangelio. El voto de Servicio a los pobres (me gusta decir servicio a los demás) ha tenido diferentes aspectos pero existe siempre. La fidelidad a DIOS, a la IGLESIA, a la Comunidad por la vivencia de los votos sigue siendo un signo, un testimonio de la vida de fe.

El año 2015 ha sido un año exigente. El cierre de mi casa ha sido una prueba para vivir en la fe, la obediencia y la esperanza. Y al mismo tiempo, confortar a los amigos apenados e inquietos por nuestra marcha. Al coger el relevo, se han dado cuenta de la importancia de nuestra presencia y son conscientes de la exigencia de mantener vivo el espíritu de San Vicente.

La acogida fraternal de las Hermanas de mi nueva comunidad ha sido una verdadera alegría y una ayuda para vivir una nueva misión.

Este año 2015 fue en verdad el año de DIOS, un año bonito vivido en la fidelidad.

« Acoger el porvenir con esperanza »

Este año finaliza para abrirse a un nuevo porvenir para la vida consagrada. El Papa nos invita a reflexionar: « Yo espero que toda forma de vida consagrada se interroga sobre lo que piden Dios y la humanidad de hoy ». He aquí un asunto esencial para cuestionarse y responder a las necesidades del mundo de hoy. Las informaciones ensombrecen con frecuencia el horizonte por las noticias duras que muestran el rostro violento de los hombres. Numerosas personas trabajan en el mundo para que la paz renazca donde la guerra actúa, las personas se reconcilian allí donde reina el odio, donde hay desgarrón los lazos se reconstruyen. Vivamos pues en plenitud la audacia en lo concreto de nuestras vidas para el servicio de los abandonados.