Testimonio de MISEVI – La Rama más joven de la Familia Vicenciana

La vida y sus circunstancias parecen exigirnos grandes logros, implicaciones espectaculares, compromisos de supermujeres y superhombres, así lo sentimos, escuchamos, vemos… en tantas ocasiones. Nos recuerdan que se espera que seamos las mejores estudiantes, las mejores hijas, las mejores trabajadoras, las mejores amigas, las mejores mujeres…

¡Borra eso de tus ideas!

01.04.2016 (1)Hace apenas unos días me lo recordaba Ana, una compañera de MISEVI, con la que estoy deseando encontrarme y darle las gracias, ella escribía (se puedes leer en la web de Misevi España.): “…mi presencia aquí, difícilmente podrá sacar a nadie del desierto en el que se encuentra, pero me gusta pensar que Dios nos ha llamado a Patuka para hacer grietas, que si no es ahora, con el tiempo dejaran pasar un poco de luz”.

Y esto, con estos parámetros de exigencia y expectativas ¿cómo? ¿Ser lo” más” en medio de lo “menos” haciendo lo “más” para tan solo tratar de… “hacer grietas”?

No sé cuál es la fórmula pero intuyo que hay que combinar con exquisito equilibrio actitudes de humildad, confianza, esperanza… para sacar sin pereza ni excusas nuestros talentos, dones, cualidades, competencias, capacidades… y ponerlos a disposición de la realidad, una realidad que nos exige conocimiento, colaboración, interdependencia…

También quiero invitar a leer los artículos de Lucía Ramon (“Mujeres de cuidado. Justicia, cuidado y transformación”) y José Laguna (“Hacerse cargo, cargar y encargarse de la realidad. Hoja de ruta samaritana para otro mundo posible”) ambos en www.cristianismeijusticia.net pues me han sugerido propuestas interesantes para incorporar a mi vida y quiero confesarte, estoy en ello. Me gustaría que las conocieras y apostaras por esta invitación a hacer posible lo que parece imposible.

01.04.2016 (2)Por ejemplo articulando y favoreciendo un estilo de vida local y global de Vida Buena y Buena Vida donde prevalezca la justicia, el cuidado, la equidad, la reciprocidad, la transformación, la confianza, la gratuidad, la abundancia de corazón, la alegría, la responsabilidad, la generosidad, el sentido, el cariño, la esperanza, el consuelo… en los nuevos contextos sociales descubriendo que estamos ligados, unos a otros de forma indisoluble y por lo tanto ob-ligados desde lo hondo, desde lo profundo.

La invitación insiste en:

  1. Hacerse cargo de la realidad
  2. Cargar con la realidad
  3. Encargarse de la realidad
  4. Dejarse cargar por la realidad

Y todo esto se hace aún más posible, más creíble en distancias cortas, en el día a día, en relaciones donde se suda y camina cerquita, por eso sigue siendo necesaria la presencia de los misioneros y misioneras desplazados a los diferentes contextos de pobreza, tu colaboración es importante pero tu estilo de vida es fundamental. ¡Piénsalo y actúa!

Piénsalo si… mira hacia a tu historia… hacia las personas que te han dado la vida, hacia las que te han acompañado en tus primeros gateos, tus primeras letras y palabras, las que te han regañado y corregido… Muchas tenemos la suerte de haber sido criadas en un entorno familiar, otras personas quizá no tanto… pero sea como sea que haya sido nuestra crianza, incluso a pesar de ello, hoy somos las personas que somos por lo que hemos heredado de nuestros mayores, de nuestras personas significativas. ¡Piénsalo y agradece!

Como laicos y laicas tenemos un llamado específico a descubrir nuestra misión en el entorno de la familia, del trabajo, de las organizaciones civiles… quizá hayamos recibido esta conciencia, este compromiso, este ser parte de la sociedad de nuestros mayores, quizá no… pero como os decía antes, la realidad llama nuestra atención constantemente con situaciones de injusticia que se nos presentan a cada rato también en nuestro entorno más cercano. ¡Piénsalo e implícate!

Aquí, en España, también MISEVI tiene un compromiso y un estar presente. Cada miembro de pleno derecho está implicado en algún aspecto de la realidad que le toca más de cerca (la familia, el trabajo, la parroquia, las asociaciones civiles, culturales, deportivas, políticas…) y a la vez aporta sus talentos en las Áreas de Trabajo de la asociación, ya sea en la Formación de los miembros, el Acompañamiento y la Espiritualidad, la Comunicación y Marketing, en el área de Soporte Tecnológico, la Gestión y Economía, el trabajo en las Zonas locales. Quizá sea la más joven de las asociaciones de la Familia Vicenciana pero está dando pasos significativos para dar respuesta a la vocación misionera seglar vicenciana. ¡Piénsalo e invita a los seglares!

01.04.2016 (3)Y… ¿a qué los invitarás? A compartir la misión, esa Misión Compartida que quizá no sepamos definir pero en el actuar se le va dando forma, dando estilo, saliendo del molde que se ha empleado hasta el momento, cediendo y complementándonos todas las partes implicadas para dar un mejor servicio a nuestros Amos y Señores, en esta misión que no es nuestra, sino del Señor, y nosotros, en este caso la Familia Vicenciana, no somos los dueños, sino los inútiles siervos que no hacemos más que lo que se nos ha mandado, de la mejor manera posible. Trabajemos en red, compartiéndonos, porque el Todo es más que la suma de las partes. ¡Piénsalo y hazte nodo!