Educar: Un compromiso, una pasión desde los orígenes de la Compañía

Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl: Educar: Un compromiso, una pasión desde los orígenes de la Compañía.

Desde los inicios de la obra de San Vicente de Paúl la educación aparece como una gran preocupación y en 1633, con la creación de la Compañía de las Hijas de la Caridad, Santa Luisa de Marillac empezará a considerar la educación como un servicio urgente y preferente para las personas necesitadas, en concreto para las niñas pobres.

Santa Luisa creó una de las primeras escuelas de maestras de Europa, y las dotó de una serie de Reglas, Instrucciones y Reglamentos que sentaron las bases de lo que fue y es hoy la escuela vicenciana. Ella diseñó los documentos que recogen unos métodos de trabajo, una organización escolar y unos principios pedagógicos, según su tiempo, que sirvieron de manual para la formación de las primeras maestras de las escuelas vicencianas.

Actualmente existen en todo el mundo una amplia red de colegios vicencianos, regentados por las Hijas de la Caridad, cuyo Proyecto Educativo sigue bebiendo de las fuentes de sus creadores, adaptándose a las necesidades de la sociedad actual, sin olvidar los principios inspiradores que lo sustentan.

Uno de los acontecimientos importantes de la Iglesia sobre la Educación ha sido el Congreso Mundial “Educar hoy y mañana. Una pasión que se renueva” que tuvo lugar en Roma-Castel Gandolfo del 18-21 de noviembre de 2015 organizado por la Congregación para la Educación Católica a petición del Papa.

En la presentación del Documento “INSTRUMENTUN LABORIS” se indica:

Los miembros de la Asamblea Plenaria de la Congregación para la Educación Católica, convocados en el 2011, acogiendo la invitación del Papa Benedicto XVI, confiaron al Dicasterio la preparación de los aniversarios del 50º de la Declaración Gravissimum educationis y del 25º de la Constitución Apostólica Ex corde Ecclesiae, los cuales se celebrarán en el 2015, con motivo de relanzar el empeño de la Iglesia en el campo de la educación.

Dos son las etapas principales que han marcado el camino de preparación: un seminario de estudio con expertos provenientes de todo el mundo, desarrollado en junio de 2012 y la Asamblea Plenaria de los Miembros de la Congregación, reunidos en febrero de 2014.

Las reflexiones maduradas en estos encuentros tienen eco en el presente Instrumentum laboris “Educar hoy y mañana. Una pasión que se renueva”. En dicho Instrumento se subrayan los puntos de referencia esenciales de los dos documentos, las características fundamentales de las escuelas y de las universidades católicas, y se trazan los desafíos a los cuales las instituciones educativas católicas están llamadas a responder con un proyecto propio y específico.

En los años del postconcilio, el Magisterio de los Pontífices ha señalado con insistencia la importancia de la educación en general y la contribución que ella está invitada a ofrecer en medio de la comunidad cristiana. Sobre este argumento, también la Congregación para la Educación Católica ha intervenido con numerosos documentos. Las conmemoraciones del 2015 se convierten, entonces, en una oportuna y preciosa ocasión para recoger las indicaciones del Magisterio y trazar las orientaciones para los futuros decenios.

El Instrumentum laboris ha sido preparado para tal fin. Traducido en varias lenguas, ha sido enviado, en primer lugar, a las Conferencias Episcopales, a las Uniones de los Superiores Generales y a las Uniones Internacionales de las Superioras Generales de las Congregaciones Religiosas, a las asociaciones nacionales e internacionales de docentes, padre, estudiantes y ex alumnos, además de aquellas que gestionan, y a las comunidades cristianas para reflexionar sobre la importancia de la educación católica en el contexto de la nueva evangelización. Puede ser utilizado para efectuar una verificación pastoral en este ámbito del empeño de la Iglesia, como también para promover iniciativas de actualización y de formación de aquellos que están comprometidos con las escuelas y con las universidades católicas.

El Instrumentum laboris se concluye con un cuestionario del cual invitamos a todos a responder para aportar a la Congregación para la Educación Católica indicaciones, sugerencias y propuestas que serán tenidas en consideración con miras a los eventos que se están programando, y en particular al Congreso mundial que se tendrá en Roma del 18 al 21 de noviembre de 2015. A tal fin es necesario que las respuestas al cuestionario sean enviadas al Dicasterio antes del 31 de julio de 2014 (educat2015@gmail.com).

Card. Zenon Grocholewski, Prefecto

Ciudad del Vaticano, 7 de abril de 2014

L’Instrumentum laboris se puede encontrar online en las direcciones siguientes:

http://www.educatio.va/content/cec/it/documentazione-e-materiali/documenti-della-congregazione.html

El Comunicado Final de dicho Congreso puede servir para la reflexión de cuantos se dedican a la maravillosa tarea de “educar” por lo que les ofrecemos el enlace a dicho Documento Final en el que se incluye las palabras que el Papa Francisco dirigió al Congreso.

Congregación para la Educación Católica

CONGRESO MUNDIAL

“Educar hoy y mañana. Una pasión que se renueva” Roma-Castel Gandolfo18-21 de noviembre de 2015

COMUNICADO FINAL

1. Finalidad del Congreso

Con la Celebración del quincuagésimo aniversario de la Declaración del Concilio Vaticano II Gravissimum educationis (28 de octubre de 1965) y del vigésimo quinto aniversario de la Constitución Apostólica Ex corde Ecclesiae (15 de agosto de 1990), la Congregación para la Educación Católica ha querido relanzar – a través de un Congreso Mundial – el compromiso de la Iglesia en el campo educativo. De hecho, en los años del post-concilio, el Magisterio insistió frecuentemente sobre la importancia de la educación y sobre la contribución que la comunidad cristiana está llamada a ofrecerle, sobre todo donde se presenta una evidente emergencia educativa. De hecho, los centros educativos católicos no sólo son “dispensadores de competencias”, sino que también, por su intrínseca naturaleza, se caracterizan por ser lugares de encuentro, de diálogo y de crecimiento mutuo en un proceso de educación para la vida que se abre a los demás en la óptica del bien común.

Recordar el aniversario de estos dos documentos del Magisterio no fue sólo detenerse en sus contenidos y mantener la mirada dirigida hacia el pasado; fue también la ocasión para considerar lo que ellos han producido en la comunidad cristiana y para confrontarse sobre los problemas del contexto actual. Por lo tanto, los trabajos del Congreso fueron vividos como una oportunidad para conocerse y renovar la pasión educativa en cada uno de nosotros, para analizar juntos los desafíos que hoy tenemos por trabajar en este campo, para dar un nuevo empuje a nuestro trabajo y poder compartir la propia experiencia con la de muchos otros que representan realidades y situaciones institucionales diferentes. El Congreso hizo nacer un sentido más fuerte de pertenencia a un único grande proyecto educativo que nos une: desde el de las escuelas y de las universidades católicas, al de las asociaciones y de los numerosos grupos comprometidos en distintos niveles para formar las jóvenes generaciones según la visión cristiana. Todas estas realidades son expresión de una Iglesia que evangeliza a través de un proyecto educativo que difunde el mismo mensaje de luz y de esperanza en cada zona del mundo, en beneficio de los chicos y de los jóvenes, sobre todo de quienes viven en las áreas geográficas más difíciles y más pobres.

2. Preparación del Congreso

En el mes de junio de 2012, por petición de los Cardenales y Obispos Miembros de la Congregación, se realizó en Roma un seminario de estudio, con especialistas de todo el mundo. Las contribuciones de los participantes dieron origen al documento “Educar hoy y mañana. Una pasión que se renueva” (2014) que constituyó el Instrumentum laboris para la preparación del Congreso. En este fueron citados los puntos de referencia esencial de la Declaración Gravissimum educationis y de la Constitución Ex corde Ecclesiae, las características fundamentales de las escuelas y de las universidades católicas; fueron indicados los desafíos a los cuales todas las instituciones y las asociaciones educativas están llamadas a responder con su específico proyecto. El Instrumentum laboris, que terminaba con un cuestionario, fue enviado a las realidades educativas católicas (Conferencias Episcopales, Congregaciones religiosas, asociaciones de escuelas y universidades, grupos de padres y otros Entes interesados). El rico material recibido en respuesta al cuestionario fue analizado por la Escuela de Alta Formación Educar al encuentro y a la solidaridad (EIS) de la Libre Universidad Maria Santissima Assunta (LUMSA) de Roma. De este trabajo científico nació un segundo documento, que constituyó los Lineamenta para los participantes al Congreso.

La preparación del Congreso fue contemporánea a la celebración de un Forum en la Unesco en París, el 3 de junio de 2015. El mismo fue organizado por la Congregación para la Educación Católica con el Observador Permanente de la Santa Sede y vio la presencia de 400 participantes: embajadores, rectores de universidades, directivos de escuelas católicas, representantes de asociaciones educativas, procedentes sobre todo del área europea. Esta iniciativa, además, coincidió con el 70° de la creación de la Unesco. Las Actas fueron publicadas en el primero número de la nueva revista del Dicasterio educatio catholica.

La preparación del Congreso se llevó a cabo también en las asociaciones y federaciones de las escuelas y de las universidades católicas, en algunas Conferencias Episcopales, en la Comisión para la educación de los Superiores Mayores de las Congregaciones Religiosas y en otras realidades educativas, que promovieron distintas iniciativas, seminarios de estudio, reuniones para profundizar los temas propuestos, sobre las líneas indicadas en el Instrumentum laboris.

3. Ámbitos del Congreso

Los trabajos se articularon en dos sesiones plenarias: la inaugural y la conclusiva con la participación del Papa Francisco, realizadas en el aula Pablo VI en el Vaticano. En cambio, durante los días 19 y 20 de noviembre, los congresistas se dividieron en varios grupos. En el Auditorio de via della Conciliazione en Roma se desarrolló la Asamblea del OIEC (Office International pour l’Education Catholique), mientras los demás participantes continuaron los trabajos en el Centro Mariápolis de Castelgandolfo subdivididos en el grupo de las escuelas, en el de las universidades católicas y del FIUC (Federación Internacional de las Universidades Católicas), y en el grupo de los juristas de la ELA (European Association for Education Law and Policy).

Los ámbitos de los trabajos se concentraron en cuatro argumentos principales: identidad y misión de las instituciones católicas; los distintos sujetos de la educación; la formación de los formadores y los desafíos actuales que interpelan al ámbito educativo. Cada ámbito fue afrontado con una ponencia de fondo, a la cual siguieron testimonios de experiencias concretas realizadas en distintos contextos y ulteriores sugerencias de profundización. Los espacios para las intervenciones libres hicieron conocer realidades vivas de servicio educativo, generando una sentida participación.

El Congreso confirmó la convicción que existe uno estrecho vínculo entre la identidad y la misión de las instituciones educativas (escuelas y universidades católicas). La misión educativa católica deriva, hoy como en el pasado, de la misma identidad de la Iglesia que se materializa en el mandato de evangelización: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación» (Mc 2 16,15). Por lo tanto, en lugar de asumir actitudes meramente reactivas de cerrazón defensiva con respecto a la sociedad secularizada que alimenta los valores del individualismo competitivo y que legítima, aún más, aumenta las desigualdades y pareciera desafiar la educación en sus valores más profundos (la primacía de la persona, el valor de la comunidad, la búsqueda del bien común, la atención a la fragilidad y la preocupación por los últimos, la cooperación y la solidaridad…), las escuelas y las universidades católicas están llamadas a asumir actitudes proactivas dirigidas a reafirmar el valor de la persona humana, superando la indiscutible exaltación de la ganancia y de los beneficios como medida de todas las elecciones, de la eficiencia, de la competición individualista y del éxito a cualquier precio.

Muchos son los sujetos que interactúan en las instituciones educativas. Lo que caracteriza en modo peculiar la presencia y la acción de la pluralidad de sujetos dentro de una escuela o universidad católica es que ellos forman una comunidad. Los rasgos esenciales que la caracterizan son el ser comunidades profesionales, comunidades educativas y comunidad de evangelización.

La construcción de estas comunidades y, con ella, la reafirmación eficaz de la identidad y de la específica misión de la escuela y de la universidad católica pasa a través de la formación de los formadores. La comunidad de una institución educativa católica tiene que ser constituida por docentes que no sólo posean aquella segura competencia profesional que exige autonomía, capacidad proyectiva y estimativa, relacionalidad, creatividad, apertura a la innovación, interés sincero a la investigación y a la experimentación, sino que también sean plenamente conscientes de su rol educativo, de su verdadera identidad y adviertan la exigencia de amar el servicio cultural dado a la sociedad, cumpliéndolo con compromiso y convicción. Hoy la exigencia de la formación inicial y permanente de los directivos, de los docentes y de los educadores es urgentemente sentida. Se debe tener presente que la finalidad de la formación tiene como objetivo la construcción y la consolidación de la comunidad de los educadores para la realización de una misión educativa cada vez más compartida entre personas consagradas y laicos; es necesario, por lo tanto, dar vida a una verdadera formación compartida, capaz de acoger y armonizar la específica contribución formativa ya sea de los consagrados como de los laicos.

El Congreso puso en evidencia los grandes desafíos educativos que interpelan hoy a las escuelas y a las universidades católicas en el mundo, en una sociedad multicultural en profundo cambio. Ellas pueden ser reconducidas a una única matriz: promover un proceso de educación integral de los jóvenes, confiando su cuidado y seguimiento a una comunidad educativa de evangelización, en donde se expresa en forma viva y vital la identidad de la misma institución educativa. Surgieron en particular tres desafíos que constituyen los principales frentes de compromiso de las comunidades educativas en su obra formativa y de evangelización: el desafío de la educación integral, el desafío de la formación y de la fe, el desafío de las periferias, de los pobres y de las nuevas pobrezas.

4. Pedagogía del Congreso

El programa se elaboró en base a tres itinerarios de reflexión y de trabajo que se entrelazan.

El primer itinerario fue el de los momentos de oración, en particular la proclamación de la Palabra de Dios como fuente principal de la cual extraer fuerza y inspiración para renovar la pasión educativa. La oración se focalizó en cuatro iconos: a) Jesús maestro de personas que buscan una guía segura. En este se puede visualizar la expectativa del corazón de los hombres de nuestro tiempo, quienes golpean a las puertas de nuestras instituciones y esperan una respuesta. b) La parábola del sembrador que distribuye con abundancia la buena semilla en cualquier tipo de terreno. En esta se refleja la tarea de la Iglesia en acoger en sus instituciones educativas a todos sin hacer distinciones, en ofrecer a todos una educación de calidad sin fijarse en los diferentes tipos de terreno en donde tiene que obrar. Es la cultura de la inclusión. c) Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. Este icono es una llamada a no tener miedo de presentar con claridad la identidad de nuestras instituciones y las características específicas de nuestros proyectos educativos que se inspiran en la antropología y en los valores arraigados en el Evangelio, abiertos a la confrontación con las distintas culturas y sociedades. d) El mandato de Jesús a los Apóstoles: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación» (Mc 16,15). Es el mismo mandato que la Iglesia renueva hoy en cada uno de nosotros para que, con la enseñanza, el estudio, la investigación y el compromiso formativo logremos testimoniar en el mundo una palabra capaz de generar fraternidad, paz y unidad.

El segundo itinerario fue el de las relaciones en los cuatro ámbitos temáticos enriquecidos por experiencias para enseñar la variedad y la riqueza de las propuestas actuadas en las instituciones católicas difundidas en todo el mundo. Las contribuciones examinaron con competencia aspectos planteados en los Lineamenta, pero además ofrecieron profundizaciones personales de gran utilidad para las perspectivas futuras del compromiso educativo.

El tercer itinerario es el informal, vinculado con todo lo que sucedió en los encuentros y coloquios personales, y que contribuyó a conocerse y a establecer nuevas relaciones. Este constituyó una rica oportunidad utilizada positivamente para construir una comunidad educativa “global”, la gran familia de la educación cristiana.

5. Servicio hacia la educación

En la conclusión del Congreso fue presentado el servicio que la Congregación para la Educación Católica quiere ofrecer para la promoción de la misión educativa de la Iglesia.

a) Las 210.000 escuelas y las 1.865 universidades católicas, frecuentadas por un total de casi 60 millones de estudiantes, y junto a todas las otras asociaciones comprometidas en el campo educativo, participan en la realización de los objetivos de la Unesco que en el Forum mundial “Educación 2030”, realizado en el mes de mayo de 2015 en Incheon, en Corea del Sur, confirmó el compromiso a favor de la educación para todos, lanzado en el 1990 en Jomtiem y renovado en Dakar en el 2000. La declaración establece para el 2030 algunos objetivos fundamentales: el compromiso para ampliar cada vez más el acceso a la educación para quienes son excluidos de ella; garantizar la inclusión y la equidad para derrotar las distintas formas de marginalidad; asegurar la calidad de la enseñanza para mejorar el aprendizaje; promover formas de aprendizaje a lo largo de toda la vida, etc. La Congregación para la Educación Católica y todas las instituciones educativas católicas comparten estas finalidades y quieren ofrecer la propia contribución para alcanzarlas.

b) El Dicasterio, en colaboración con las asociaciones de las escuelas y las universidades católicas, se compromete a reelaborar las contribuciones del Congreso. Además de su publicación y la circulación on-line éstas permitirán preparar un documento programático de educación que, retomando la Declaración Gravissimum educationis, la Constitución Apostólica Ex corde Ecclesiae y las orientaciones del magisterio eclesial, proponga nuevamente en forma actualizada la raíz antropológica y los valores de base sobre los cuales garantizar un servicio educativo cristianamente inspirado y de calidad en las próximas décadas. Tal trabajo será realizado en comunión, continuando con el estilo de colaboración que inspiró la redacción del Instrumentum laboris y el análisis de las respuestas al cuestionario en base al cual se elaboraron los Lineamenta del Congreso. Partiendo de este primer importante trabajo, se podrá preparar también, en los próximos años, un Directorio para la educación católica y sobre todo las líneas para la formación de los formadores.

c) Recientemente fue formada la Escuela de Alta Formación “Educar al encuentro y a la solidaridad” en la Universidad Católica LUMSA de Roma. Ella tiene entre sus objetivos promover actividad de investigación científica en colaboración con universidades y centros académicos especializados de distintos países. Tal Escuela y otras similares podrán ser un gran servicio para todas las instituciones educativas en la preparación de proyectos según los paradigmas pedagógicos inspirados en el Magisterio de la Iglesia que sepan responder a los desafíos de nuestro tiempo.

d) Papa Francisco, acogiendo la solicitud de la Congregación para la Educación Católica, el 28 de octubre de 2015, en recuerdo del 50° aniversario de la promulgación de la Gravissimum educationis, estableció la Fundación Gravissimum educationis. En su quirógrafo el Papa, citando el documento del Concilio, escribe: “La Iglesia reconoce que la extrema importancia de la educación en la vida del hombre y su incidencia cada vez más grande en el progreso social contemporáneo están profundamente unidas al cumplimiento del mandato recibido por su divino Fundador, que es anunciar el misterio de la salvación a todos los hombres”.

Uno de los principales objetivos de la nueva Fundación consiste en la promoción de investigaciones, estudios y publicaciones sobre el pensamiento de la Iglesia en orden a la educación y cultura católica a nivel escolar y universitario, además del apoyo a eventos internacional de carácter científico.

e) Para responder a la necesidad de coordinación y comunión de las fuerzas en el campo educativo como fruto del Congreso mundial, será estudiada la modalidad para constituir en la Congregación para la Educación Católica un Consultivo de las agregaciones educativas. Por otra parte, se trata de actuar más concretamente un servicio que está indicado en la misma Gravissimum educationis, en el n. 12, con las siguientes expresiones que se refieren a las escuelas y a las universidades católicas: incluso las universidades “… “…hay que procurar, con todo empeño, que se fomente entre las escuelas católicas una conveniente coordinación y se provea entre éstas y las demás escuelas la colaboración que exige el bien de todo el género humano”; han de unir sus aspiraciones y trabajos, promoviendo de mutuo acuerdo reuniones internacionales, distribuyéndose las investigaciones científicas, comunicándose mutuamente lo hallazgos, intercambiando temporalmente los profesores y proveyendo todo lo que pueda contribuir a una mayor ayuda mutua”. El OIEC y la FIUC desarrollaron a lo largo de décadas un estimado trabajo para realizar tal coordinación. Existen, sin embargo, además de las Congregaciones religiosas y estas dos asociaciones, muchas otras realidades asociativas más o menos desarrolladas y conocidas que obran en ámbito educativo – escolar, extra-escolar y universitario – que necesitan encontrar un punto de referencia a nivel de la Iglesia universal.

6. Mensaje del Papa Francisco

Papa Francesco participó en la conclusión del Congreso respondiendo a las preguntas presentadas. En las respuestas desarrolló algunos puntos importantes sobre la educación.

a) Antes que nada recordó el valor completo de la educación que, «como dijo un gran pensador, “Educar es introducir en la totalidad de la verdad”». Por lo tanto, «no se puede hablar de educación católica sin hablar de humanidad, porque precisamente la identidad católica es Dios que se ha hecho hombre». Entonces, «educar cristianamente es llevar adelante a los jóvenes, a los niños en los valores humanos en toda la realidad, y una de estas realidades es la transcendencia. […] La crisis más grande de la educación, en la perspectiva cristiana, es esta cerrazón a la transcendencia. […] Educar humanamente pero con horizontes abiertos. Cualquier tipo de cerrazón no sirve para la educación».

b) Papa Francesco lamentó la ruptura hoy del pacto educativo en consecuencia de la cual «la educación también se hizo demasiado selectiva y elitista». «¡El pacto educativo entre la familia y la escuela, se rompió! Se tiene que empezar nuevamente. También el pacto educativo entre la familia y el Estado: se rompió. […] Entre los trabajadores peor pagados están los educadores: ¿esto qué quiere decir? Quiere decir que el Estado simplemente no tiene interés. Si lo tuviera, las cosas no irían así. El pacto educativo se rompió. Y aquí viene nuestro trabajo, el de buscar nuevos caminos».

Se trata de buscar una “educación de emergencia” a través de algunos caminos nuevos:

 La educación informal. «Es necesario apuntar a la “educación informal”, porque la educación formal se empobreció a causa de la herencia del positivismo. Ella concibe solamente un tecnicismo intelectualista y el lenguaje de la cabeza. Y por esto, se empobreció. Es necesario romper este esquema. Hay experiencias, con el arte, con el deporte… ¡El arte, el deporte, educan! Es necesario abrirse a nuevos horizontes, crear nuevos modelos… […] hay tres lenguajes: el lenguaje de la cabeza, el lenguaje del corazón, el lenguaje de las manos. La educación tiene que moverse en estos tres caminos. Enseñar a pensar, ayudar a sentir bien y acompañar en hacer, es decir que los tres lenguajes estén en armonía; que el niño, el joven piense lo que siente y hace, sienta lo que piensa y hace, y haga lo que piensa y siente».

 La educación inclusiva. «Una educación se hace inclusiva porque todos tienen un lugar; inclusiva también humanamente. […] La verdadera escuela tiene que enseñar conceptos, costumbres y valores».

 La educación del riesgo. «Un educador que no sabe arriesgar, no sirve para educar. Un papá y una mamá que no saben arriesgar, no educan bien al hijo. Arriesgar de modo razonable. ¿Qué significa? Enseñar a caminar. Cuando tu enseñas a un niño a caminar, le enseñas que una pierna tiene que ser firme, en el suelo que conoce; y con la otra, tratar de ir adelante. Así, si se resbala puede defenderse. Educar es esto. Tú estás seguro en este punto, pero este no es definitivo. Tienes que dar otro paso. Quizás te resbalas, pero te levantas, y adelante… El verdadero educador tiene que ser un maestro de riesgo, pero de riesgo razonable».

c. Por fin, Papa Francisco lanzó algunos desafíos a los educadores. Ante todo, el desafío de las periferias. «Dejen los lugares donde hay muchos educadores y vayan a las periferias. Busquen allí. ¡O al menos, dejen la mitad!. Busquen allí a los necesitados, a los pobres. Y ellos tienen algo que no tienen los jóvenes de los barrios más ricos – no por su culpa, sino porque es una realidad sociológica: tienen la experiencia de la supervivencia, también de la crueldad, también del hambre, también de las injusticias. Tienen una humanidad herida. Y pienso que nuestra salvación viene de las heridas de un hombre herido en la cruz. Ellos, de aquellas heridas, extraen sabiduría, si hay un buen educador que los lleve adelante. ¡No se trates de ir allá para hacer beneficencia, para enseñar a leer, para dar de comer…, no! Esto es necesario, pero es provisorio. Es el primer paso. El desafío – y yo los animo – es ir allá para hacerlos crecer en humanidad, en inteligencia, en valores, en costumbres, para que puedan ir adelante y llevar a los demás experiencias que no conocen».

Otro desafío es derrumbar muros. «El fracaso más grande que puede tener un educador es educar “dentro de los muros”. Educar dentro de los muros: los muros de una cultura selectiva, los muros de una cultura de seguridad, los muros de un sector social pudiente y que no va más adelante».

El tercer desafío es repensar las obras de misericordia en la educación. «En este año de la Misericordia, ¿es misericordia solamente dar limosna?, o en la educación, ¿cómo puedo hacer obras de misericordia? Es decir, son las obras del Amor del Padre. […] ¿Cómo puedo hacer para que este Amor del Padre, especialmente subrayado en este año de la Misericordia, llegue a nuestras obras educativas?».

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