Encuentro de Formación de Pastoral Penitenciaria Diocesana de Alcalá de Henares

[Provincia Madrid – Santa Luisa] El día 15 de junio, 2º sábado de mes, nos reunimos los Centros Penitenciarios de Madrid I – II y VII, para continuar formándonos,  seguir compartiendo, evaluando, proyectando, para seguir caminando, no podemos quedarnos con lo “Ya aprendido” nuestro servicio tiene que tener calidad y contenido humano; por ello la formación giró sobre un tema ya tratado, que necesitaba ser retomado EL ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL, basado desde el Evangelio de (Lc 24, 32-25) la luz que obtuvieron los discípulos de Emaús, el calor ¿No ardía nuestro corazón..? orientación “y levantándose al momento se volvieron a Jerusalén”.

Variados fueron los interrogantes que se despertaron en cada uno de nosotros, después de reflexionar, estos textos que Enrique Climent (Sacerdote Jesuita) nos expuso, comenzando con la escucha como raíz de donde sale todo lo demás, tiene que darse ese encuentro humano, lo espiritual no es algo encima, de una conversación, no es un añadido. Si hay encuentro humano está lo espiritual.

Acompañar, nos remite a la idea del camino, caminar con el que me necesita, con el que sufre, contemplar a un Jesús caminante que sana y alivia el sufrimiento de tantas personas que encuentra por el camino, hemos de saber situarnos, sin protagonismos, sabiendo adaptarnos al ritmo de cada persona, sin forzar situaciones, porque el ritmo lo ha de marcar no el acompañante, sino la persona acompañada, habrá que animar en momentos de desaliento, pues el camino sabemos que es duro, hiriente, y los procesos humanos son lentos, mucho más cuando son procesos difíciles, que han de superar conflictos personales, familiares, sociales; historias muy largas con heridas profundas.

Estamos llamados a la perseverancia, al lado de la persona que acompañamos mientras nuestra presencia le ayude, y nuestro compromiso ha de asumir como propias las aspiraciones de justicia de quienes sufren la injusticia, el no caer en el pecado de la indiferencia, el pecado global de nuestra sociedad global.

La mañana transcurrió rápida. Seguido de un descanso, nos reunimos por Centros Penitenciarios para evaluar el año, poner en común todo lo desarrollado en cada una de las actividades, talleres, cursos, celebraciones. También aprovechamos para ir pensando en los próximos dos años, pues ya en los Consejos Locales Sociales, se nos ha recordado la renovación de los programas, tenemos que ir definiendo qué podemos mantener, o bien, que necesitamos cambiar; en qué módulos debemos estar presentes, sin duda todos coincidimos en una misma opción: en aquellos que no tienen posibilidad de participar en otras actividades, en los llamados módulos conflictivos, en definitiva con las palabras del Papa Francisco:

“Los pobres son también maestros privilegiados de nuestro conocimiento de Dios: su fragilidad y sencillez ponen al descubierto nuestros egoísmos, nuestras falsas certezas, nuestras pretensiones de autosuficiencia y nos guían a la experiencia de la cercanía y de la ternura de Dios, para recibir en nuestra vida su amor, la misericordia del Padre que , con discreción y paciente confianza, cuida de nosotros, de todos nosotros” (Papa Francisco – Centro Astalli de Roma)

Siempre es una gran experiencia el encontrarnos, mantener la ilusión de poner esperanza, sueños y deseos por un servicio que enriquezca y transforme.

Sor. M.ª de Cortes Astasio Lara – H.C
Coordinadora Nacional del Área Social.

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