Gratitud a nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

2[Provincia de San Vincenzo – Italia] La Srta. Rosanna Rossi desea expresar públicamente su testimonio y su gratitud a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa de quien ha recibido una gracia especial. La Capilla a que ella se refiere está en Grosseto (Italia). Fue construida en 1936 por la Hermana Sirviente de la comunidad de las Hijas de Caridad que estaba allí en ese momento. La Capilla está abierta al público y es visitada por las personas que honran y oran fielmente con una devoción particular a la Santísima Virgen.

¡Gracias a la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa! Finalmente, después de 42 años,  escribo mi acción de gracias por la gracia especial recibida el 19 de noviembre de 1972. Tuve un grave accidente a consecuencia del mismo yo podría estar muerta, o peor todavía, podría estar en una silla de ruedas,  haciendo sufrir mucho a mis padres, pero la Virgen me ayudó. En esa ocasión, como siempre, yo llevaba la medalla que me salvó, a mí y a las tres personas que íbamos en el coche.

Los planes de Dios son inescrutables y sólo la Santísima Virgen los conoce. Yo pertenezco  las Hijas de María, me consagré a ella desde que tenía 16 años, por lo que me siento un instrumento en sus manos. Durante toda mi vida he podido ver su intervención: la Virgen María me comprometió a enseñar literatura a pre-adolescentes, la catequesis de los Sacramentos y todo lo que ella ha querido. La Santísima Virgen  me acogió cuando yo era muy pequeña en el jardín de infancia dirigido por las Hijas de Caridad, sobre todo Sor Pia Campolungo, mi maestra me enseñó a rezar en la Capilla de la Medalla Milagrosa cerca del Instituto dónde yo iba a la escuela. Esta relación con la capilla me ha acompañado durante toda mi vida.

Inmediatamente después del terrible accidente, a sugerencia de una Hija de la Caridad, Sor Felicita Marchetti,  Hermana Sirviente del Instituto, quise dar gracias por el favor recibido donando una vidriera con la Virgen del globo en sus manos que protegen el mundo entero y a cada alma en particular. Es un testimonio sencillo que hace a uno reflexionar. Pero no es bastante, porque, como dice el Papa Francisco, tenemos que decir “gracias” a la Madre celestial no solo por las grandes cosas, sino también por las pequeñas.

Agradezco de nuevo a la Virgen de la Medalla Milagrosa por las gracias  ya concedidas y por las que quiere concedernos todavía”.

Una Hija de la Caridad de la Comunidad de Grosseto 

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