Llamados a la Santidad

Sor Genoveva Wójcik

Hermana de los pobres

Genoveva Wójcik nació el 6 de mayo en Wołczków cerca de Hálych, Polonia. Al día siguiente fue bautizada. Sus padres, Wincenty y Agnieszka, tenían una pequeña granja. En 1919 comenzó la escuela primaria en Wołczków y completó los cuatro cursos. Ayudó a sus padres en la granja. Genoveva se quedó huérfana a muy temprana edad.

Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul tenían una comunidad en Marijampole, cerca de Wołczków. Las Hermanas trabajaban en el hospital y dirigían la Asociación de Hijas de María. En 1922 Genoveva ingresó en la Asociación, en la que participó muy activamente hasta que en 1931 entró en la Compañía. Tenía muy buena reputación, no solo entre las Hermanas sino también en la población.

Antiguo Hospital de San Vicente de Paul en Lviv (hasta 1945). Parte del complejo de la Casa de las Hijas de la Caridad

El 29 de septiembre de 1932 Sor Genoveva finalizó el Postulantado en Saint Vincent House en Lviv y comenzó la siguiente etapa de formación en el Seminario. El 7 de octubre de 1933 recibió el hábito de la Hija de la Caridad y el 2 de octubre de 1937 pronunció los votos por primera vez. Después de finalizar el Seminario fue enviada a la cocina en Novosilki donde las Hermanas tenían su servicio en el hospital, una escuela, la visita de pobres y la Asociación de Hijas de María. Durante toda la guerra, hasta 1945, las hermanas estuvieron en Novosilki y cuando el 18 de marzo de 1945 tuvieron que marcharse, al ser tomados cuando los territorios por la Unión Soviética, Sor Genoveva, a petición de la población local, permaneció en Nowosilki. Por una carta de Sor Popiel al P. Director de las Hijas de la Caridad en Cracovia sabemos que Sor Genoveva para las gentes del lugar parecía “reemplazar” a un sacerdote porque allí no había sacerdote.

En opinión de la gente del lugar, ella mantuvo su esperanza viviendo y trabajando para ellos. Ella fue su apoyo. Los domingos y otros días festivos los fieles se reunían en la capilla del hospital y Sor Genoveva, cuando no había sacerdote, preparaba el altar y leía las oraciones de la misa a fin de que siguieran la liturgia de la Santa Misa. En el mes de mayo presidía los servicios, en la Cuaresma decoraba la Sagrada Tumba y organizaba los Vía crucis. 

Sor Genoveva en 1969

En Polonia, debido al régimen comunista, la correspondencia con los Superiores era difícil. Se han conservado cinco cartas de Sor Genoveva a la Visitadora en Cracovia. En la primera carta del 9 de enero de 1957, Sor Genoveva llama a la Visitadora “Madre” y a los Superiores Generales “Abuela y abuelo”. Pedía la renovación de los Santos Votos y los permisos consiguientes “Le pido que envíe mi solicitud al abuelo y la abuela Frania (Françoise Lepicard), a quienes, mi querida mamá, recomiendo a todos, pero, por favor, no se olviden de pedir también por mi persona“.

Sor Popiel, al dar su opinión sobre Sor Genoveva, escribió: “Es una Hermana muy buena, muy sencilla, profundamente piadosa y tiene un gran espíritu apostólico; fue una presencia maravillosa para la gente de Novosilki en la capilla de las Hermanas”. Este espíritu apostólico, aunque las Hermanas se fueron la llevó a permanecer con el pueblo. Sor Genoveva se vistió de seglar, como las mujeres del lugar y fue guía en su camino hacia el Señor.

En su carta de 1957 Sor Genoveva decía que, después de ocho años, el día de Navidad contaron con la presencia de un sacerdote y pudieron tener misa de medianoche. El día de Año Nuevo hizo mucho frío y el P. Zolochiev no pudo llegar debido a los ventisqueros, las heladas y el viento. En las cartas siguientes escribió más frecuentemente sobre las Misas celebradas en Pascua y Navidad y sobre servicios y procesiones con el P. Zolochiev.

La Compañía intentó ayudar a Sor Genoveva aprovechando cuando tenía oportunidad para enviarle paquetes, ella estaba muy agradecida porque su contenido ya que era muy útil para la iglesia o para su uso personal.

A la derecha está la iglesia de San Vicente Pablo, antigua capilla de la casa de las Hijas de la Caridad en Novosilki. Otros edificios fueron demolidos después de 1945.

Por sus cartas sabemos su trabajo. En los meses de verano dirigía un orfelinato para los niños cuyos padres trabajaban en el campo. También participaba ella misma en el trabajo del campo y enseñaba religión a niños y adultos. En el otoño de 1957, preparó una comida para los estudiantes procedentes de Lviv que venían para ayudar en la cosecha de las patatas. Los inviernos eran fríos y Sor Genoveva se quejaba de reumatismo y gripe, que era recurrente cada año. Los problemas de salud, la lucha con la sombría realidad y, sobre todo, una sensación de soledad (“como un gorrión en el tejado”) estaban sobre ella. En los años sesenta y setenta se las arregló dos veces para ir a Cracovia vistiendo de seglar. Después de una corta estancia, fortalecida en su espíritu, regresaba a su misión. En los años 60 Sor María Bukowińska, de Cracovia, fue a Marijampole a visitar a su hermano. En esta ocasión se reunió con Sor Genoveva llevándole mensajes de Polonia, especialmente de la vida en la Pequeña Compañía, lo que fue un gran consuelo para ella.

Inscripción en la placa de la tumba: “Aquí yace Genowefa Wojcik, 83 años, † 1.12.1974, pide el Angelus Domini

En las cartas de Sor Genoveva a las Hermanas de Cracovia se puede ver su gran humildad, un gran amor a la Compañía, respeto por los Superiores y la seguridad de su rectitud en la decisión de permanecer en el Este con las personas que tuvieron que quedarse allí.

Sor Genoveva murió el 1 de diciembre de 1974 en Novosilki.

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