Llamados a la Santidad

Sor Melchora Adoración Cortés Bueno,
Martir – Beatificada en Tarragona el 13 de octubre, 2013

La Compañía de las Hijas de la Caridad es una de las joyas de la Iglesia de Dios. No digo que sea la más bella, pero sí una de sus joyas”. (Sor Susana Guillemin, superiora general)

VEAMOS que así lo entendieron y vivieron las hermanas mártires beatificadas.

Una niña de altos vuelos: Melchora Adoración es la quinta de una familia cristiana numerosa de siete hijos, cuatro chicas y tres chicos. Nacida el 4 de enero de 1894 en Sos (Zaragoza) fue bautizada tres días después por decisión de sus padres Jerónimo Cortés, pastor, y Eusebia Bueno, ama de casa. Ambos proporcionaron a sus hijos una sólida educación cristiana dentro del hogar y eligiendo una escuela católica para el aprendizaje de la cultura elemental y superior. A las chicas las llevaron al colegio de las Hijas de la Caridad y a los chicos al de los religiosos los Escolapios de la villa.

Adoración, de inteligencia despierta, carácter abierto y comunicativo soñaba con volar alto, ser una mujer cristiana educada y poseer una buena educación. Desde niña cultivó la fe, tanto en la familia como en la escuela de las Hijas de la Caridad. En su adolescencia adquirió esa cultura general amplia que buscaba y deseaba. Aprendió a leer y escribir correctamente, Gramática, Matemáticas, principios de contabilidad y el dominio de las labores propias del hogar. Desde joven manifestó una habilidad particular para el dibujo y la pintura. Se conserva un cuadro de la Inmaculada (copia de la del famoso pintor Murillo) y varias estampas pintadas por ella. A los trece años recibió su primera comunión, según la costumbre de la época. Sor Josefa Alba, su maestra y catequista, infundiendo en ella una devoción fuerte a la Eucaristía.

Sellada por la impronta mariana: Como alumna de la Escuela de las Hijas de la Caridad recibió el sello de la devoción mariana. Varias veces al día se rezaba e invocaba a María como madre de los niños y los jóvenes y también madre de los pobres. En su adolescencia fue miembro de la Asociación de Hijas de María de la Medalla Milagrosa del Colegio en la que participó de forma comprometida y responsable. Sus amigas y compañeras manifiestan que era piadosa y muy sensible a las necesidades de los pobres. En este ambiente de piedad y devoción popular sintió la llamada del Señor a consagrarse de lleno a Él y poder servirle en la persona de los necesitados.

Vocación y apostolado:Alentada por su confesor y por su tía paterna Sor Patrocinio Fernández Cortés, Hija de la Caridad, dejó el pueblo y marchó al aspirantado de Sangüesa (Navarra) donde cursó estudios de magisterio. Ingresó en la Compañía el 18 de marzo de 1914, tras haber realizado su postulantado en el Hospital de Sangüesa. Tenía 20 años

La Provincia española tenía entonces 666 Comunidades y 6.425 hermanas. Fue recibida en la Compañía por Sor Josefa Bengoechea, visitadora provincial, Sor Úrsula Tablado fue su directora del seminario y la venerable Sor Justa Domínguez, la formadora auxiliar. Fundamentó su vocación ahondando en la vida espiritual, el conocimiento del Evangelio y del Catecismo, las enseñanzas de los Fundadores y Reglas de la Compañía. En el Seminario descubrió y afianzó sus grandes amores: Jesucristo, La virgen María, la Iglesia y los pobres.

Terminado el tiempo de formación del Seminario, con 21 años, fue e destinada al Colegio de Riquelme de Granada en el que estuvo sólo unos meses. Razones de salud determinaron su traslado al Colegio Asilo de Aleixar (Tarragona). Allí trabajó varios años como maestra y se preparó para ratificar su entrega a Dios por los votos que emitió por primera vez el 25 de marzo de 1919. Al día siguiente escribió a su hermana Encarnación enviándole una estampa con esta bella oración escrita por ella:

“Me consagré a Dios y Él se dignó aceptar mi consagración ¡Qué bondad la suya! ¡Qué dicha la mía! ¿Con qué pagaré al Señor tan insigne merced?… Él para nada necesita de mí. Nada puedo darle que no sea suyo… ¡Pero hay tantas niñas que necesitan instrucción y educación cristiana! Y lo que haga con ellas, el Señor lo recibe como hecho a Él. ¡Las ama tanto!… Y cuanto yo sufra por ellas, el Señor lo recompensará como sufrido por Él; sí, por Él que tanto sufrió por mí… Dios mío, mientras me quede un instante de vida lo emplearé en llevarlas a Vos!… Dichosa yo mil veces si son muchas las que por mi medio os conocen, os aman y os sirven… y os glorifican eternamenteen el Cielo. Llévenme allí sus oraciones, Señor, y vuestra infinita misericordia. Amén.”

Estas disposiciones de su juventud se fortalecieron con el paso de los años. Sus alumnas y hermanas compañeras de comunidad la vieron como una persona jovial, fervorosa, amante de su vocación, trabajadora, creativa, disponible ante los superiores y muy paciente con las alumnas. De Aleixar fue destinada al Hospital y Escuelas de Corella (Navarra), desarrollando allí su labor educativa entre 1921 y 1924.

Una amistad alentadora: Seguidamente su destino fue el Colegio de la Inmaculada de Leganés, donde se encontró con Sor María Severina Díaz-Pardo. Sor Melchora Adoración fue designada directora de las Escuelas y maestra de Educación Primaria. Sor María Severina que tenía estudios de magisterio y Música asumió la responsabilidad de la pastoral juvenil: Asociación de Hijas de María, coral y grupo de teatro con las alumnas mayores. Enseguida surgió entre ellas una sincera y profunda amistad que enriqueció a la Comunidad y promovió la colaboración.

Sor Melchora Adoración poseía cualidades de líder. Con su forma de motivar, enseñar y proponer, atraía a las jóvenes y las entusiasmaba en la práctica del bien y el seguimiento de Jesucristo era atractiva y entusiasta. En estos años organizó con Sor María un coro, un grupo de teatro, la visita a los pobres, colonias de verano, peregrinaciones a santuarios marianos y grupos de catequistas en la parroquia de El Salvador.

Tras nueve años de estancia en Leganés, al comienzo de 1933 fue enviada al Hospicio de Vitoria como maestra. A las pocas semanas enfermó y se hizo necesario extirparle su riñón derecho. Entonces las hermanas no tenían Seguridad Social ni posibilidades económicas para afrontar una intervención quirúrgica. Enterada de su enfermedad su tía Sor Patrocinio Fernández Cortés, conocida de los médicos del Hospital de Zamora, solicitó que fuese enviada allí para la intervención quirúrgica. Durante su convalecencia cursó los estudios de enfermería y obtuvo el título oficial en la facultad de medicina de Salamanca.

Las antiguas alumnas, los padres de familia del colegio de Leganés y la comunidad reclamaban insistentemente su regreso. Los superiores accedieron a ello y, de nuevo, la encontramos en Leganés a partir del 5 de septiembre de 1934. Fue recibida con gozo por la Comunidad y por el pueblo. Como antes, impartía las clases de cultura general a las alumnas mayores, dirigía el obrador de costura, daba cursos a modistas y enseñaba a pintar… Desempeñaba bien su misión de profesora y directora del Colegio. Sus alumnas la describieron así: “Sor Adoración tenía gracia para darnos lo que necesitábamos sin humillarnos…Nos enseñaba a coser, a rezar, y a tratar bien a las señoras. También hacíamos teatro, era muy alegre y animaba las fiestas… Ante las adversidades nos decía: “No os preocupéis, que, en el Reino de los Cielos, los últimos vamos a ser los primeros” … Ejercitaba la caridad con el prójimo y estaba pendiente no sólo de servir a los pobres que llegaban a la puerta, sino de las niñas que no podían pagar… Ayudaba a los necesitados de forma agradable y prudente, sin humillar a los que recibían la ayuda”.

La santidad del valor de las cosas pequeñas y los gestos cotidianos: Este es el secretoque la llevará a entregar su vida por fidelidad a Jesucristo. Su compañera Sor María admiraba su capacidad y celo y, sobre todo, el entusiasmo en las pequeñas fidelidades y gestos de cada día: “Ahora Sor Adoración – dice en una de sus cartas– está preparando a las niñas para la primera comunión y hace que las madres se confiesen después de motivarlas y catequizarlas. Así lo hacen por cumplimiento pascual, ya que muchas de ellas no lo han hecho desde que se casaron”. Invitaba a las jóvenes a pertenecer a la Asociación de Hijas de María, les enseñaba a hacer oración y a interrogarse por su fidelidad al proyecto de Dios sobre ellas. Amante de la Virgen María, trabajó con tesón por extender su devoción entre las familias, difundiendo la Medalla Milagrosa y la capilla de la visita domiciliaria. Fue Directora de la Asociación de Hijas de María desde 1930 a 1936.

Preparación para el martirio: Ante la persecución se mantuvo firme en la fe. Así lo testificó uno de los testigos del proceso: “Oí decir a los milicianos del Psiquiátrico que, al echar a las hermanas de Leganés, propusieron a Sor Adoración, maestra del colegio joven y de muybuen parecer, que se quitara los hábitos y se quedara con ellos. Y ella les contestó que donde fueran sus hermanas iría ella”. Y se fue a una pensión refugiode la calle Arenal de Madrid. Así se preparó para el martirio, unida a Cristo en la oración, la Eucaristía y el servicio a los demás. Entregó su vida con 42 años por fidelidad a Cristo y su Evangelio en la Puerta de Hierro de Madrid, perdonando a quienes la quitaban la vida.

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