Sor María Blasigni

Homenaje a Sor María Blasigni,

un ejemplo de santidad,
Hija de la Caridad de la Provincia de Belo Horizonte, Brasil

En el concepto más amplio de santidad, consideramos “santa” a una persona que es testigo de Cristo en su forma de vivir, amar y servir

Emma Geosepha Blasigni, Sor María, nació en Três Barras el 28 de febrero de 1904. Hija de Adão Blasigni, austriaco y Ernesta Blasigni, italiana. Tuvo una vida difícil. Su familia era muy pobre y la pequeña Emma era una niña débil y enferma. Mientras hacía las tareas domésticas, alimentaba el sueño de dedicar su vida por completo a Dios y a sus hermanos.

Dada su baja estatura, delgada y frágil, tuvo dificultades para ser admitida en la Vida Consagrada. Sin embargo, el 17 de febrero de 1928, fue recibida en la Compañía de las Hijas de la Caridad, comenzando su formación en el Seminario, donde adoptó el nombre de la sencillez Sor María.

Al principio, trabajó durante 20 años en un hospital en Río de Janeiro. En 1949 llegó a la ciudad de Bom Despacho, Minas Gerais. Era una época difícil. Bom Despacho era una ciudad pobre con pocas personas de grandes recursos. Sor María no tenía miedo al trabajo ni a las dificultades. Se había forjado en el trabajo duro. Por ello no dudó ante los obstáculos. Con gran disposición, a lo largo de los 44 años que pasó en Bom Despacho, se dedicó a la solidaridad y a la lucha para rescatar a los más pobres, a los que más sufren, a los más pobres.

Visitaba frecuentemente a las personas que vivían en chozas y ranchos miserables situados en una polvorienta calle Quenta Sol, asumiendo la misión de cambiar esa realidad. Todos los días distribuía sopa a los necesitados. Para conseguir alimentos y otros recursos pedía. Pedía ropa, material de construcción, alimentos apoyo y colaboración … Cuando no podía obtener algo de lo que necesitaba, comenzaba a orar con piedad y devoción y Dios escuchaba sus oraciones.

Sor María no era una de esas personas que se contentan con dar comida a los necesitados y se van. Ella quería que las personas mejorasen, que progresaran, que tuvieran una vida digna. En este sentido, creó una lavandería comunitaria, enseñó a las familias a cultivar un huerto en su patio, organizó consultas médicas semanales y gestionó la donación de medicamentos y otras necesidades. Ella quería también que todos tuvieran una profesión. Para ello siempre ofrecía clases prácticas de: bordado, costura, cocina … Y por fin se dedicó a la educación de los niños, convenciendo a los padres de la importancia de la educación para sus hijos.

Sor María dedicó tanta dedicación a esto que al principio enseñaba bajo un árbol en Quenta Sol. Los niños se sentaban a su alrededor y ella les enseñaba. Sin embargo, pronto llegó a la conclusión de que esto no era suficiente. Valiente y animosa se dispuso a construir una escuela. Para ello, con los niños, se dedicó a recoger piedras en las calles de la ciudad para construir la base de la escuela; después llegaron los donativos. Lista la escuela, Sor María iba de puerta en puerta recogiendo a los niños y llevándoles a la clase. Además, encontró todavía tiempo para la catequesis. Sus esfuerzos misioneros y evangelizadores resultaron en la transformación completa de Quenta Sol. Esta antigua calle es ahora un barrio moderno y próspero de la ciudad de Bom Despacho, llamada San Vicente.

Sor María murió el 28 de abril de 1993 a los 89 años, dejando un rastro de santidad, bondad, fe, comprensión y caridad. No es santa de altar. Es santa de la vida. Sirvió con amor, justicia y caridad. Acogió a los pobres, los educó los catequizó; promovió a las personas, fue misionera.

Sor Jane Carla G. Souza – Provincia de Belo Horizonte

(Tomado del libro: Eis a serva da caridade)