La santidad de los pequeños pasos

La santidad de los pequeños pasos

La Constitución Lumen Gentium lanza una llamada a la santidad universal. El Papa Francisco precisa que «esta santidad a la que el Señor te llama crecerá con pequeños gestos» (Gaudete et Exultate, 16).

He aquí un hermoso encuentro que revela este camino hacia la Resurrección. 

Esta mañana fui a una maternidad para reunirme con una pareja joven que acababa de perder a su hijo. La mamá iba a dar a luz después de un embarazo normal, pero unas horas antes de hacerlo, su hijo murió … ¿Cómo puede uno imaginarse un evento tan trágico? La cuna preparada quedará vacía.

Desde el parto hace tres días, la madre no puede dormir. Su esposo no es creyente, pero respeta la fe de su esposa. Vinieron a la capellanía para preparar una celebración de despedida y para honrar a su hija. «Tenemos que hacerlo por ella, acompañarla hasta el final». Están muy pendientes uno del otro. La belleza de su amor brilla en sus miradas, sus gestos, sus palabras están marcadas por una profunda ternura. Están en un torbellino emocional todavía muy violento y sin embargo… se mantienen muy enteros

Desean dedicar un tiempo para leer los textos y preparar este tiempo de recogimiento en familia. Ante la incomprensión y el dolor no se rebelan: «No estamos enojados». Desean unirse a una asociación que acompaña a los padres que están en duelo postnatal. Estos padres doloridos están sacudidos por la tragedia experimentada por otros que, como ellos, han perdido a un niño antes de nacer.

Esta pareja, tan desolada y tan digna, emana la luz del Evangelio. Su amor es el de María y José, totalmente entregados y abiertos a lo que la vida les ofrece. Su humildad es la del Centurión, cuando permiten que sus corazones rotos se conmuevan por las situaciones dolorosas de otros padres. Su aceptación de esta prueba indescriptible es la de María al pie de la Cruz recibiendo el cuerpo de su Hijo sin vida.

Su camino de santidad es el de pequeños pasos, pasos tomados en la garantía de la vida más allá de la muerte.

El Papa Francisco nos invita a este camino en la exhortación apostólica: “Alegraos y regocijaos”.

« At its core, holiness is experiencing, in union with Christ, the mysteries of his life. It consists in uniting ourselves to the Lord’s death and resurrection in a unique and personal way, constantly dying and rising anew with him. » (Rejoice and Be Glad, 20)

« En el fondo la santidad es vivir en unión con él los misterios de su vida. Consiste en asociarse a la muerte y resurrección del Señor de una manera única y personal, en morir y resucitar constantemente con él. (Gaudete et Exultate, 20) »