Mi Vocación

Mi maravillosa vocación de Hija de la Caridad.

Soy Sor María Felicidad. Mi nombre encarna la llamada a la “Beatitud”. Tuve una madre muy cristiana. Ella me dio el regalo más grande, el conocimiento de Dios. ¡Su mayor preocupación fue hacerme sentir bien espiritualmente! Ella siempre me decía: “En la vida, lo que importa es luchar para ser bueno y agradable al Señor. ¡En la vida no tienes que hacer lo que quieres, sino la voluntad de Dios!”.

A esta gran “escuela” de mi madre se le añadió la de las Hijas de la Caridad. Mujeres consagradas a Dios, tan acogedoras y serenas, tan felices con los jóvenes, transmitiéndonos la belleza y la alegría de una vida entregada al servicio de nuestros hermanos y hermanas.

Un día, una de ellas, con una voz muy segura, señalando al Crucifijo me dijo: “¡Jesús te llama!”. Yo era joven, tenía mis sueños, ¡pero no coincidían con la voluntad de Dios!

¡Un día, en una peregrinación al santuario de Medjugorje,  fui alcanzada por el amor misericordioso de Dios que, en un instante, me transformó en una nueva criatura!

¡De repente abrí los ojos y me di cuenta de que el “Bien Supremo” me quería para Sí! Sorprendida, asombrada y fascinada, me sentí enamorada de Dios. Reflexionando sobre mi situación, puedo afirmar que, la gracia de Dios, muchas veces, se injerta con éxito en la terquedad humana. ¡Todo es posible para Él!!!

¡Cuanto más lo pienso, más percibo mi vocación como un milagro! ¡Un regalo que aún me deja asombrada! Hoy, después de 32 años de vocación, sigo dándole gracias porque me siento, más que nunca, como una novia enamorada y feliz.

Sor María Felicidad Panzeri, Provincia de San Vicente Italia