Sesión Internacional de Renovación para Hermanas de 11-24 años de Vocación

Picture italian article[Casa Madre] En la Casa Madre, en París, del 21 de abril al 6 de mayo tuvimos la oportunidad de asistir, en París, a la Sesión Internacional de Renovación Espiritual y  Vicenciana,  que fue como un ensayo de Pentecostés: 87 hijas de la Caridad de 47 países reunidas en la Casa Madre, cada una con sus propias circunstancias, cultura, esperanzas y expectativas.

Compartimos un tiempo de estudio, trabajo y visitas,  viviendo a la vez una inmersión plena en nuestro carisma  Vicenciano. Algunos Padres y hermanas nos acompañaron,  ayudándonos a profundizar en el tema de la fe compartiendo el pan de nuestro carisma. Compartimos nuestra pertenencia, sobre todo a la Compañía, nuestro ser de mujeres  completamente entregadas a Dios en comunidad, para el servicio de Cristo en los Pobres.

La diversidad nos unió y se transformó en una atmósfera de auténtica fraternidad y alegría. Como en la mañana de Jerusalén, pudimos comunicarnos a veces con  palabras, a veces con  gestos, e incluso  con una mirada, una sonrisa o un gesto de atención y de bondad.

Ha sido una experiencia de extraordinaria bendición  que no sólo nos ha renovado en nuestro carisma Vicenciano sino además nos ha proporcionado el sabor maravilloso de pertenecer a una Compañía que está presente en todo el mundo con el compromiso de estar cerca de nuestros hermanos y hermanas que están en necesidad.

Durante el trabajo de grupos compartimos con sencillez y autenticidad nuestras experiencias de fe y servicio, nuestros sueños y nuestras preocupaciones. Fue maravilloso oír la experiencia directa de nuestras hermanas que viven en países azotados por la guerra, la persecución y la pobreza (material y espiritual) en los que las Hijas de la Caridad están llamadas a ser signos  de esperanza para las personas con que se relacionan.

Durante la liturgia y la oración hemos disfrutado de la belleza y la riqueza de nuestras diferentes culturas, idiomas,  tradiciones y vivimos una fuerte experiencia de plena unidad, a pesar de nuestra diversidad. Juntas, a una, elevamos nuestra alabanza al Señor de la vida.

Nuestra sesión fue más breve que otras, pero tuvimos la oportunidad de visitar y celebrar la Eucaristía en varios lugares de nuestra herencia Vicenciana. Fue una bendición para nosotras celebrar la Eucaristía en la Iglesia de San Lázaro, en la parroquia de San Medard, dónde la Beata Rosalía Rendu vivió y trabajó, y la iglesia de San Nicolás de los Campos.  En la catedral de Chartres, seguimos los pasos de Santa Luisa, a ella confiamos a María, única madre de la Compañía nuestra Compañía, y sobre todo nuestra nueva Provincia de “San Vincenzo – Italia”.

En la Capilla de las Apariciones, lugar privilegiado para disfrutar del Señor y de María, vivimos un tiempo más intenso de oración. Siempre nos sorprendía la presencia numerosa de tantos fieles y peregrinos.

Nuestros corazones están rebosantes de gratitud por haber tenido la oportunidad de vivir este tiempo de gracia en nuestra Casa Madre en París. Volvimos a nuestras misiones en Italia aún más felices de ser Hijas de la Caridad y de servir a la Iglesia y a los  que son pobres en todo el mundo. ¡Todo es gracia y por todo nosotras damos gracias!  

Hijas de la Caridad del grupo italiano  

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