Sesión Vicenciana internacional del 30 de agosto al 28 de septiembre de 2013

session1[Casa Madre] Cinco Hermanas procedentes de los cinco continentes (Indonesia, India, Brasil, Nigeria) que están prestando su servicio durante un tiempo en la Casa Madre han reunido los “frutos” recibidos en esta sesión.

Para nosotras, ha sido realmente un tiempo para renovar y profundizar en nuestra Fe y en nuestro carisma Vicenciano.  Hemos experimentado este tiempo en  gran alegría y en la esperanza de ser transformadas por el Espíritu en  verdaderas y buenas Hijas de la Caridad.

Las peregrinaciones a las fuentes de la Compañía nos ayudaron a conocer los lugares dónde nuestros Fundadores vivieron.  Estas peregrinaciones han sido una oportunidad para confirmar el amor a nuestro Carisma.  Nos hemos sentido sumergidas en la Fe y la espiritualidad  Vicenciana y hemos sentido una fuerte llamada a renovar nuestro sentido de pertenencia a la Compañía y a proclamar el Reino de Dios a los pobres, sus verdaderos herederos.

Lo que más nos ha impresionado fueron  los documentos de los Archivos, toda la herencia de la Compañía, empezando con San Vicente y Santa Luisa.  A pesar de las guerras, revoluciones, las revoluciones políticas o sociales, nos muestran que el espíritu de la Compañía, el espíritu  Vicenciano está vivo en el servicio a los pobres.  Es realmente el  trabajo de Dios; Dios ama a nuestra Compañía.  Nosotras hemos tenido la gracia de beber el agua pura,  de la sabiduría de nuestros orígenes.

Las historias de las vidas de San Vicente, Santa Luisa, nuestras primeras Hermanas,  Santa Catalina y nuestras mártires españolas conmovieron nuestros corazones.  Si ellos se enfrentaron a la dificultad en el servicio, en sus relaciones, con las perturbaciones en sus países  mostraron su amor incondicional a Dios, y una aceptación alegre de la vida.  La fe en la Providencia Divina fue su fuente de valor, su luz en su jornada espiritual y el ancla para las nuevas comunidades. La presentación clara de la Identidad de las Hijas de la Caridad, los votos, el compromiso con Dios, fueron también temas para una mayor profundización.

En la Fe luminosa de todos los Santos y Beatos de la familia  Vicenciana encontramos la fuerza para el futuro, para dar testimonio de nuestra Fe e ir hacia los pobres que nos esperan.  “Dios ama a los pobres y, por consiguiente, Él ama a los que aman a los pobres“, nos dice San  Vicente.

Dios nos creó para servir a Jesucristo en los pobres, esta es  nuestra misión“, dijo Sor Evelyne, nuestra Superiora General. Según Sor Evelyne, la comunidad local nos ayuda a mantener viva la llama del carisma y a crecer en nuestra pertenencia a la Compañía.

Nosotras somos felices de poder reunirnos con tantas Hijas de la Caridad de todo el mundo, todas ellas sirviendo a los pobres con un mismo espíritu.  Los intercambios en  grupos, precedidos de la reflexión personal, han sido muy enriquecedores.

Poco a poco las expectativas del primer día de la sesión llegaron a realizarse.  Nos gustaría compartir los “frutos” de esta sesión con todas las personas que vamos a encontrarnos a lo largo de nuestra peregrinación de Fe junto a los pobres.

Gracias de todo corazón y damos también gracias a Dios que estuvo con nosotras y nos guio durante la sesión.

Sor Brigita, Sor Mary Juliet, Sor Rani, Sor Scholastica y Sor Valdirene 

  

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