Encuentro de Hermanas de 23 a 25 años de vocación en El Berceau 7-12 – Realismo y utopía

170529 Berceau thmb[Provincias de España] La invitación al grupo de Hermanas de 23 a 25 años de vocación era clara y  explícita: reflexionar juntas, desde el momento vocacional que cada una vive, sobre la  experiencia existencial en la Compañía con el realismo y la utopía propuestas por  Jesús y hecha realidad por Vicente de Paúl y Luisa de Marillac en el siglo XVII  francés. 

El lugar elegido para el encuentro, el Berceau, no podía ser más significativo. A  pesar del paso del tiempo, en ese lugar seguimos encontrando las huellas de aquel  hijo de una familia campesina, Vicente de Paúl, que tuvo una mirada nueva y original  de contemplar a Jesús y descubrirle y servirle en el pobre.  Iniciamos el encuentro en Pouy alrededor de la pila bautismal con la  renovación de las promesas del Bautismo y la celebración de la Eucaristía. La luz en  nuestras manos, llevada procesionalmente hasta el altar, nos remitió a aquello que  constituye la esencia misma de nuestra ser y hacer: “Las Hijas de la Caridad, en  fidelidad a su bautismo y en respuesta a una llamada de Dios…” (Const. 7).

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Ya en el Berceau, Sor Rosa María Miró nos acompañó a hacer el camino del  Realismo y la Utopía con un ejercicio de memoria admirando las maravillas de Dios  en nuestra vida; a releer, a la luz de la Palabra de Dios, del Magisterio de la Iglesia y  a centrarse  en lo esencial y, finalmente, a prepararse para afrontar los nuevos desafíos con fe  esperanzada, con amor sencillo y humilde, y a diseñar las estrategias necesarias para  emprender las siguientes etapas del camino con renovado impulso y pasión.

Entre otras muchas cosas, disfrutamos del regalo de la Eucaristía del Domingo  de Ramos celebrada con los fieles que acudieron a hacerlo a la iglesia del Berceau y,  con ellos y la comunidad de Hijas de la Caridad que residen allá, aclamamos a Jesús  en su entrada triunfante en Jerusalén.

Y… el tiempo del encuentro transcurrió tan rápido y fraternalmente alegre que,  casi sin darnos cuenta, llamó a nuestra puerta el martes día 11 de marzo pidiéndonos  emprender la peregrinación a Lourdes, uno de los lugares marianos por excelencia. Y,  aunque la mañana se nos regaló nublada, tristona y algo fresca, no impidió que  disfrutáramos de la visita a la gruta de Nuestra Señora, la Eucaristía en la capilla de  San José y del Vía Crucis, en un día de la Semana Santa con poca afluencia de  peregrinos. Todo ello motivó nuestro agradecimiento en la oración y vísperas de  regreso al Berceau.

Y, aún añadir que Sor Rosa Maria Miró, en la última etapa del Encuentro, nos  propuso elaborar la hoja de ruta, primero a nivel personal y después compartirla en  grupos.  El coloquio fue rico en sueños, deseos y ganas de construir el presente,  en  clave de identidad y pertenencia, como puente para vivir el futuro con realismo y  utopía, desde la responsabilidad intergeneracional propia del momento existencial de  cada Hermana del grupo.  Y, casi sin sentirlo y quererlo, llegamos al final del Encuentro que transcurrió  en medio de un ambiente fraterno y alegre, con momentos y situaciones divertidas  que nos permitió percibir cómo cada una aportaba lo mejor de ella misma en un clima  marcado por la libertad y la confianza.

También nos acompañó el cielo excepcionalmente azul y sin nubes y la  temperatura primaveral que nos invitaba al silencio, al descanso, a la serenidad, a la  paz, a la oración, a la reflexión y a la interiorización.

Y, es difícil acabar la reseña sin agradecer a Sor Rosa Maria Miró su dedicación,  no sólo en la preparación del contenido y dinámica del Encuentro, sino también en la  flexibilidad para adaptarse a las necesidades y sugerencias del grupo. Y, aún más, su  atención y escucha personal a las Hermanas que le pidieron este servicio.

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Y, ¿cómo no? Gracias a la Compañía que, a través de las Visitadoras y  Consejeras de formación, nos ha proporcionado la oportunidad de pararnos, hacer un  alto en el camino para disfrutar de estos días y poder compartir la oración, la  celebración, el tiempo y la amistad de tanto recorrido vocacional… 23, 24 y 25 años  de estancia en la Compañía.

¡Así, pues, la palabra que sintetiza el Encuentro es GRACIAS!!!

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