Pastoral Juvenil Vicenciana – Dos Testimonios

exercicesofcharity[Provincia de San Vicente – Italia] La Pastoral Juvenil Vicenciana de la Provincia San Vicente – Italia, organizó del 27 de diciembre de 2013 al 2 de enero de 2014, como otros años, los Ejercicios de la Caridad. Estuvieron presentes 20 jóvenes acompañados por una Hija de la Caridad y un Padre de la Misión. Los ejercicios de la Caridad nacen como un “tiempo fuerte”, que coincide con las fiestas de  Navidad. La experiencia logra unificar dimensiones como el servicio, la oración, la vida fraterna y la formación en la caridad. Los hemos llamado “ejercicios”  porque quieren reclamar los ejercicios espirituales, es decir un “entrenarse” para crecer en la relación con Dios y, según el espíritu Vicenciano, crecer en la apertura al otro y en el compartir con los hermanos más frágiles.

A continuación proponemos el testimonio de dos jóvenes que han participado en este acontecimiento:

“Los ejercicios de la Caridad han sido una novedad absoluta para mí, he tenido la gracia de poder vivir esta experiencia a pleno pulmón, como si fuese un gran regalo inesperado. No teniendo términos de comparación, o expectativas particulares, he vivido esos días teniendo en cuenta todos aquellos pequeños gestos y atenciones que una vez más me habéis dado. Cada momento de oración ha sido precioso y único… el intercambio de los dones, el encuentro con la Comunidad de Bose, “nuestro Te Deum” y el ambiente de vida fraterna familiar me han llenado el corazón de alegría, pero sobre todo de gratitud hacia cada uno de vosotros. La lectura y el comentario junto con la exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium” ha sido mi aproximación a los documentos de la Iglesia; no había tenido nunca ocasión de leer personalmente los escritos del Papa Francisco y hacerlo de este modo me ha ayudado a percibir más claramente y más de cerca la invitación que el Papa dirige en particular a todos y a cada uno. El servicio desarrollado en Caritas que hice la primera vez me ha maravillado tanto, pero el haber tenido la posibilidad de celebrar la Nochevieja con y sobre todo entre los pobres, ha enriquecido, sin duda, esta extraordinaria experiencia de un valor indescriptible. El encuentro con nuevas personas ha sido en fin otro gran motivo de alegría y agradecimiento. Concluyo con un gracias especial a Sor Raffa y a todos los que esta vez me han acogido haciéndome sentir en el sitio justo, en el momento “justo”; últimamente ésta es una sensación que me ocurre con poca frecuencia y por esto doy también las gracias de corazón a Dios. En la Pastoral Juvenil Vicenciana estoy iniciando a dar mis primeros pasos por el camino de la caridad, todavía son pasos un poco inciertos, pero espero poder seguir recorriendo este camino junto a vosotros y en vuestra compañía”…

¡Gracias por todo! Anna G.

Sí, todos estaban aquella tarde en Caritas para esperar el nuevo año. Quizás no “todos” en el sentido común del término, pero en el sentido que no faltó nada. Había un cocinero, un cantante de bar, un padre de familia que dejó su país y que hubiera vuelto pronto a su país. Estaban todos alrededor de aquella gran mesa él último día del año. Y no eran cualquiera. Eran personas con un nombre y una historia. Quizás una historia no muy bonita, o la mejor que uno quisiera oír contar. Pero tenían una historia. Y nosotros estuvimos allí con ellos. Todos salimos de nuestro refugio, de nuestro yo, para hallarnos juntos. Para vivir juntos un nuevo principio y para marchar a lo grande con alguna esperanza más.  Pero hemos salido. Alguno venía de otro continente. Otros de diversas regiones de Italia, algunos de otras provincias toscanas… y hemos formado una única familia alrededor de aquella mesa. Todos nos hemos ensuciado las manos durante este 31 de diciembre: con la comida, haciendo un juego aunque banal, cantando aunque desentonados, también bailando sin tener el sentido del ritmo. Hemos hecho Iglesia, o al menos lo hemos intentado. Sí, creo que aquella tarde, alrededor de aquella mesa, fue diferente. Pero Dios nos quiere indistintamente a todos. Jesús comió con los pecadores, habló con las prostitutas,  tocó a los leprosos. Nosotros hemos intentado dar una sonrisa. Teníamos en el corazón el deseo de mostrar una Iglesia compuesta por personas alegres que no tienen miedo de ensuciarse las manos. Una Iglesia que no está limitada a la parroquia o a los amigos y conocidos. Hemos apuntado quizás demasiado alto, pero sabéis… “si creyeras, verás milagros”. Y aquella tarde, aquella habitación estuvo llena de milagros.

Lara T.

Las propuestas de la Pastoral Juvenil Vicenciana son muchas y muy diversas durante el año. Por  medio de ellas deseamos transmitir a los jóvenes la belleza de nuestro carisma Vicenciano y acompañarles en la búsqueda de su felicidad en Cristo el Señor de la Vida.

Sor Raffaella HC

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