¡Quercianella (LI) EDUCANDO PARA VIVIR! TEMA DE ESTE AÑO.

abitare il mondo.1[Provincia de San Vincenzo – Italia – Italia] Aprender a habitar en el cuerpo para después habitar en la casa y en el mundo! Éste es el tema de los dos días de juego y formación para los niños y sus familias en Quercianella (LI) los días 25 y 26 del pasado mes de abril. Las charlas  para los días de formación de los padres fueron Sor Religiosa Costanza Galli, Hija de la Caridad y Don Gianluigi Figone (Psicólogo y Educador).

Ésta era una iniciativa del departamento de Pastoral de la Escuela para las familias de alumnos de la Pia Casa de Misericordia en Salita Quintino Sella de La Spezia. Es una iniciativa del deseo de unir a la escuela y a la familia en una sola comunidad educativa. Habitar nos lleva a entrar en un espacio, transformarlo y dejar allí nuestra huella.

De hecho estos dos días han dejado una impresión: nosotros vivimos… y nos sentimos habitados. Estar juntos, dialogar, orar, jugar, el pararnos para mirar a los ojos del que tienes delante, el calor moderado de un abrazo,  son como ladrillos que construyen y forman nuestro corazón y nuestras relaciones. No se puedes volver a casa como antes, el encuentro con el otro, cuando es de verdad, nos cambia, nos transforma.

El asombro viene cuando se comprende que las cosas más sencillas son las que dan paz al corazón y nos hacen sentirnos bien. No necesitamos “fuegos artificiales”: la felicidad se encuentra en la vida diaria. Las pequeñas semillas esparcidas  en la tierra, si se riegan, darán fruto. La repetición de pequeños gestos diarios normales hechos con amor, generan asombro y dejan un signo en el corazón del otro.

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Habitar el cuerpo es descubrirse como don, es custodiarse y darse a sí mismo una forma interior. Habitar la casa es reconocer que el otro es un regalo, es cuidar de los que están alrededor de nosotros y crecer con ellos; habitar el mundo es sentirse responsable del espacio y del tiempo. Los lugares, cuando están habitados, se vuelven fragmentos de nuestra historia y Quercianella ha sido esto para cada uno de nosotros porque hemos vivido en ese lugar y nos hemos dejado habitar en ese lugar.

“EN LA PLANTA BAJA Y VINO A HABITAR ENTRE NOSOTROS” es el eslogan que nos ha acompañado durante los dos días: Jesús vino a habitar en la tierra para que nosotros, dejándonos habitar por Él y por nuestros hermanos y hermanas, podamos experimentar la alegría de transformar la tierra en un fragmento del cielo.

Sor Elisabetta Castellani H.C. 

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