Hermanas de más de 40 años de vocación

session.40years[Casa Madre] París.  5-19 de mayo de 2014: ¡ALELUYA,  CRISTO ha resucitado! Envueltas en los ecos de la Pascua, el haber sido convocadas a la Casa Madre en esta vertiente de la vida (más  de 40 años de vocación), supone un inmenso regalo en el que el gozo y el agradecimiento son inmensos. Detenernos, releer nuestra vida, sumergirnos en el corazón y raíces de la Compañía, renovar el entusiasmo de nuestro primer SÍ, estar abiertas a dejarnos transformar por el Espíritu, nos empuja a cantar: “El Señor ha estado grande con nosotras y estamos alegres”.

Alegres, porque  una vez más y si cabe con más intensidad, percibimos la grandeza de la Compañía:

  • La universalidad
  • La unidad en la diversidad
  • La riqueza del compartir las experiencias vividas en nuestro recorrido por el camino que Dios ha ido trazando con amor para cada una.

Agradecidas porque conocedoras de que no hay etapa en la vida en que no haya necesidad de profundizar en la llamada del Señor, estamos contando para ello, con la ayuda de personas expertas y experimentadas que nos acercan a quienes han de ser nuestros modelos

  • A Sta. Luisa, mujer, discípula, colaboradora, formadora, fundadora, madre…
  • A San Vicente, un hombre en transformación, en lenta ascensión hacia las cimas…y que un día decide tomar la resolución firme e inviolable de honrar aún más a Jesucristo y de entregar toda su vida por amor al servicio de los pobres.

Nos han invitado a vivir este tiempo como:

  • Tiempo de la ejemplaridad
  • Tiempo de las fidelidades profundas
  • Tiempo del servicio humilde y oculto
  • Tiempo de la fe desnuda
  • Tiempo de las verdaderas pobrezas
  • Tiempo de velar y de preparaciones pascuales…

Y nos han animado a “saber envejecer sin ser viejas”. A vivir serenamente y confiadas en Dios. A que conociendo progresivamente las limitaciones, podamos vivir esta edad, brillantemente, porque “Alguien nos espera”.

Hemos contemplado y saboreado los tesoros que encierran los archivos, que nos permiten conocer mejor el origen de la Compañía y el recorrido de nuestras primeras Hnas. que nos animan a proseguir en fidelidad.

Agradecemos intensamente a Madre Evelyne, que nos ha recordado la necesidad de vivir la vida fraterna como don y tarea. Al P. Gregory (Superior General) que con su amplia visión de la Compañía y su capacidad dialogante, nos ha ido sugiriendo pistas ante nuestras inquietudes. Al P. Bernard (Director General) por su constante acompañamiento y la comunicación sencilla y profunda de sus vivencias. Y al P. Patrick  Griffin, que sabemos le hubiera gustado estar aquí;  hemos sentido su presencia, y para él, nuestro recuerdo cariñoso.

Y por supuesto, agradecemos al Equipo de Coordinación y al de traductoras su solicitud permanente y su buen hacer; así como a todas las que sin haberse hecho visibles han conseguido  que nos hayamos sentido felices. ¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!.

Views: 2.206