¡El Elixir del Amor!

elixir.love1[Provincia de San Vicente-Italia] Estimados lectores, somos Hermanas que viven en la “Casa Sor Rosalía Rendu” para Hermanas mayores en Siena (Italia) y nos gustaría compartir con ustedes la experiencia que vivimos con los niños que van a recibir su Primera Comunión. Durante varios años,  hemos preparado regalos para ofrecer a las parroquias y apoyar los proyectos de la Familia Vicenciana para la misión de Eritrea. Estamos contentas de usar nuestras habilidades manuales en actividades como  bordado, crochet y costura y, coherentes con nuestro carisma, vivimos la dimensión de la oración que, obviamente es una parte fundamental de nuestro día, así como la dimensión de la misión. Ávidas de estar activas, intentamos  vivir en el mundo y acoger ideas para las misiones a las que queremos llegar. Intentamos hacerlo con un espíritu positivo, no considerándonos personas mayores y enfermas que tienen que ser vistas con lástima, “sino como si fuéramos jóvenes”, determinadas y emprendedoras con la intención de contribuir con un recurso importante para la Comunidad. Nuestro proyecto no es sólo fabricar productos para vender, sino tender una mano a los demás: los niños, las catequistas y los padres. Nosotros pensamos que nuestro ministerio es esencial a la causa de la religión y que el ejemplo proporcionado por cada una de nosotras puede ayudar a que nuestros jóvenes reciban el Sacramento de la Sagrada comunión de la mejor manera.

Los niños están curiosos sobre nuestra edad. Sobre todo en una sociedad dónde el valor se determina por la productividad con el fin de acumular individualmente o por la velocidad de las máquinas que matan la creatividad. Estamos convencidas de que estamos participando en un recurso cultural y material esencial a fin de afirmar nuestros valores morales y religiosos,  dirigidos al bien de los individuos, las familias y la sociedad. Nuestras experiencias y proyección atraen la atención de esta sociedad “mercantilizada” a la importancia de valores éticos como la belleza del don, de la devoción y del amor a los demás, acogiendo y respetando a los más vulnerables.

Nos parece importante prepararse para envejecer, para vivir en plenitud ésta difícil, pero no menos rica época de nuestra vida. Hemos de aprender, con el tiempo, a ser la arcilla dócil en manos de nuestro Padre quién, en su amor infinito, transfiere a cada uno la imagen y los sentimientos de su Hijo. Él nos abre a la Gracia que viene casi “inesperadamente”, en el silencio y a través de mil caminos favorecidos por la meditación y en cada buena acción, en cada lugar y en cada época de nuestra vida. Envejecer quiere decir crecer en un sentido amplio, cuestionarse sobre nuestra identidad para descubrir lo que cada uno es y las tareas a las que estamos llamados por la Providencia. En nuestro caso, lo reconocemos, en el regalo de la vocación que debemos vivir cada día y que responde al plan de Dios para ayudarnos y ayudar a nuestros hermanos y hermanas más pobres a vivir una vida verdaderamente digna de vivirse.

El grupo Camino  

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