La Providencia de Dios actúa cuando menos lo esperamos

Brazzaville_school_1[Provincia del Congo] Era un miércoles a las 5:30 de la tarde todos los alumnos incluso los que tenían talleres se habían marchado. Estábamos en el colegio Sr Brigitte, la directora, los dos matrimonios de cooperantes, el centinela y yo. De repente cae una lluvia torrencial con un viento terrible; en cuestión de segundos oímos un ruido muy grande y todos pensamos. El tejado se ha ido. Salimos a ver en medio de la lluvia y efectivamente el tejado del segundo piso,  con 8 clases que acabábamos de inaugurar y que había sido financiado por la embajada de Francia, se había levantado y se había doblado sobre la otra parte del tejado.

La lluvia seguía cayendo a mares, pasamos un buen rato corriendo las mesas, bancos y armarios para protegerlos de la lluvia en la parte que aún estaba cubierta y nos fuimos en plena noche a casa. Pasamos una mala noche pues no teníamos los medios para arreglar este desastre.

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Por la mañana, cuando hacíamos volver a los chicos que llegaban al colegio sin saber nada de lo que había pasado, llegó un joven, enviado por la compañía telefónica AIRTEL. Sus jefes le habían encomendado buscar en Brazzaville un proyecto humanitario donde la compañía pudiera comprometerse financieramente.

No conocía a nadie pues él trabaja en Francia. Entonces entró en internet donde encontró el Colegio Especial. Le pareció un proyecto bueno y vino a inspeccionar. Cuando llegó y le explicamos todo sobre el colegio y nuestras necesidades, advirtió a los responsables locales que vinieron inmediatamente y dos días después nos trajeron el cheque que nos permitió arreglar todo.

El Señor se ocupó hasta del más pequeño detalle. No abandonó a los más pequeños y pobres que son sus preferidos. Nos han asegurado que van a continuar ayudándonos, conocen ya todo lo que necesitamos y poco a poco nos lo proporcionarán.

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Este es el milagro continuo en que vivimos en medio de la inseguridad financiera actual, pues los Amigos del Colegio Especial no consiguen encontrar el dinero necesario para el funcionamiento de un gran colegio, con las de 1600 alumnos todos con una educación especializada.

Tenemos 81 profesores y monitores, de ellos, solo 31 son funcionarios pagados por el Estado, el resto está en las manos del Señor y en las de los donantes. Vosotros, con vuestra ayuda participáis de este milagro continuo que es el colegio Especial.

Que el Señor nos ayude a continuar esta ayuda que es aún muy necesaria para los jóvenes y niños que vienen a nuestro colegio.

Sor Mª Teresa Castañeda – Misionera española en el Congo

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