Sesión de Formación Vicenciana para las Hijas de la Caridad de las Provincias de África y Madagascar

afrique.4[Casa Madre] En la Casa Madre, en París, nos hemos reunido Hermanas de las ocho provincias de África y Madagascar para dos meses de gracia. El 1 de junio  recibimos la calurosa acogida de nuestras hermanas de la Casa de la Madre. Somos treinta nueve Hermanas de diversos países, e idiomas, unidas por nuestro origen común y con el deseo de nuestras provincias de profundizar en nuestro carisma Vicenciano y para conseguir cómo transmitirlo como animadoras.

 La sesión empezó el 2 de junio con la celebración de la Eucaristía por el P. Patrick Griffin, Director General, que estuvo la mayor parte del tiempo con nosotros en la sesión. En su alocución de apertura, Sor Evelyne Franc,  Superiora General, nos instó a aprovechar bien este período de formación continua en este Año de la Fe.  Nos indicó que debemos entrar en el espíritu de la sesión, donde Dios ha concertado una cita especial con nosotras aquí y ahora. La Santísima Virgen, nuestro modelo, guía y madre nos acompañará. Sor Neghesti Michael, Consejera General para África, nos encomendó usar este período de gracia para intensificar nuestro estudio de los documentos de la Compañía y reflexionar sobre ellos. Nos insistió en  que nos esforzáramos en interiorizar todo lo que recibiríamos durante esta Sesión.

Nos hemos enriquecido con las presentaciones de los cohermanos y hermanas que nos han acompañado durante la Sesión, en ellas nos han expuesto los orígenes y espiritualidad de la Compañía, nos han orientado a redescubrir nuestra rica herencia y nos han proporcionado nuevos métodos para excavar en nuestra gran “mina de oro”, los escritos de nuestros Fundadores y los documentos de la comunidad.

 afrique.5Hemos sido interpeladas a ser personas equilibradas siguiendo los pasos de nuestros fundadores y primeras hermanas que fueron místicos en la acción. Nuestro carisma es imposible vivirlo sin un compromiso profundo de crear una comunidad dónde cada hermana se esfuerza por crecer en la virtud. En la comunidad se viven los votos y las virtudes. Un ejemplo bien vivido en la comunidad y en el servicio en el apostolado es “oro puro”.

Los tiempos de estudio y las reflexiones personales, así como los intercambios en grupo, nos han ayudado a interiorizar todo lo que se nos fue dando. Este período de compartir ha sido realmente enriquecedor, añadió color a la belleza de nuestras meditaciones. También escuchamos  la historia de la vocación de cada una de nosotras  aprendiendo unas de otras. La alegría de nuestra vocación irradiaba de cada hermana y avivó la dinámica del grupo.

La función de María, única Madre de la Compañía, fue reiterada. Ella es la única totalmente abierta al Espíritu Santo, completamente entregada a Dios. Ella es madre y modelo de las Hijas de la Caridad.

afrique.3Las peregrinaciones a los lugares de nuestra herencia Vicenciana fueron experiencias maravillosas. Siguiendo los pasos de Santa Luisa celebramos la Eucaristía en  San Nicolás de los Campos y en Chartres confiamos la Pequeña Compañía a María. San Vicente se nos hizo presente en  “El Berceau” y en Chatillon Chalaronne. Nuestras experiencias en estas peregrinaciones permanecerán indelebles en nuestros corazones.

Fuimos interpeladas a profundizar en nuestra fe por el testimonio  de los Santos y Mártires de la Comunidad y de la familia  Vicenciana. Ellos tuvieron valor para vivir su fe plenamente, a veces a costa de su vida. Se nos habló de la vida de Santa Catalina Labouré, Margarita Rutan, los mártires de España, el beato Ghebra Michael, San Justino de Jacobis y otros.

Las exposiciones de las Consejeras Generales ampliaron nuestros horizontes sobre la Compañía. Nos sentimos realmente afortunadas de pertenecer a una Compañía que sirve a Cristo todas las horas del día. El sol nunca se pone en la Compañía. Se nos recordó la importancia de los archivos y de tener una actitud correcta hacia los bienes temporales de la comunidad.

Somos deudoras de la Comunidad por ofrecernos la maravillosa oportunidad de profundizar en el conocimiento de la Pequeña Compañía. Estos dos meses han sido muy enriquecedores. En las liturgias pudimos contemplar la belleza de nuestras diferentes culturas y  en la Capilla de las Apariciones disfrutamos de la intimidad especial con el Señor y con la Santísima Virgen. Hemos regresado a nuestras provincias renovadas y llenas de energía para hacer realidad el Carisma como  mujeres africanas,  Hijas de la Caridad, conscientes de los grandes desafíos que nos esperan en tierras africanas. En medio de todos estos desafíos, nos anima  la voz de Jesús: “¡Ánimo! Levántate, (Él) Te llama (nos)” (Mc 10, 49).

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