“Tú eres el Dios de ahora” – 34  Jornada Mundial de la Juventud en Panamá

[Provincia de Varsovia] “Tú no eres el futuro, no eres el ínterin, tú eres el Dios de ahora”, dijo el Papa Francisco durante la Santa Misa en la 34ª Jornada Mundial de la Juventud celebrada el 27 de enero en el Campo de Juan Pablo II en el Parque Metro de la ciudad de Panamá.

Del 18 al 29 de enero de 2019 una delegación de la Familia Vicenciana Polaca participó  en la 34ª Jornada Mundial de la Juventud en Panamá. Asistieron el Padre Musielak Maciej CM, Director de JMV, Kielmas Joanna, representante de JMV, Zakrzewska Kinga, presidenta de Juventud Misionera, Sobolewski Artur, simpatizante de JMV y Sor Elżbieta Piętka, coordinadora de JMV de la Provincia de Varsovia.

La primera etapa de nuestra reunión fue en San José de Malambo, un servicio de las Hijas de la Caridad. Durante la Eucaristía de la Familia Vicenciana de la Medalla Milagrosa, el retrato de los pobres fue llevado en procesión con ofrendas. Fue una expresión de la alegría de la comunidad de los jóvenes vicentinos de tantos continentes dibujada por el testimonio del amor de San Vicente, percibiendo a Cristo en cada ser humano, especialmente en los pobres.

Hubo tres temas reflejados en la alegría de ser vicenciano; la alegría de proclamar el Evangelio y a María, Madre de los Pobres, basado en fragmentos seleccionados del Evangelio.

La oración común, las reuniones de grupo y las conversaciones individuales, a pesar de las barreras del idioma, fueron una nueva fuerza y ​​una visión esperanzadora de nuestro ministerio en el espíritu vicentino. Una gran ventaja fue la presencia del padre general Tomaž Mavrič y su disponibilidad, prácticamente en todo momento, a hablar, grabar un mensaje, interesarse en la persona que se encuentra junto a él.

El lunes 21 de enero, nos reunimos en el centro de la ciudad para intercambiar sobre el tema de la Jornada Mundial de la Juventud. Hubo una zona vocacional especial, que fue muy popular. Los confesionarios con los colores de la Jornada Mundial de la Juventud realizadas por los presos causaron una gran impresión. La ceremonia oficial de apertura con la Santa Misa presidida por el Arzobispo de Panamá intensificó la alegría de esperar una reunión con el Santo Padre. Fue el más maravilloso testimonio y profesión de fe, las palabras se vuelven innecesarias. Nuestros trajes, sotanas, hábitos, las banderas, el emblema con la Medalla fueron también una silenciosa proclamación del Evangelio. Muchos preguntaban por nuestra pequeña compañía. Fue muy agradable que la mayoría pudo escuchar hablar de San Vicente de Paúl. En esta ocasión se repartieron medallas milagrosas, que se aceptaban con ternura y gratitud.

Cuando el papa Francisco pasó bendiciéndonos antes de llegar a la ceremonia de acogida hubo una gran explosión de alegría. Una gran celebración de los jóvenes, reunidos en el nombre de Jesús, al lado de su Madre, representada enfrente con la hermosa estatua de María, patrona de Panamá. Es difícil describir tantas ricas y variadas experiencias.

Las palabras más memorables del Papa, que yo acepté como lema, son: “tú eres el Dios de ahora”. Yo soy feliz en mi vocación de Hija de la Caridad, quiero ser un don, más conscientemente “que el amor esté en mi vida diaria, creativo hasta el infinito”. El Papa subrayó que “Jesús no es el ínterin”, sino un amor misericordioso que quiere penetrar en nuestros corazones. Él quiere ser un tesoro, porque Jesús no es un ínterin en la vida o una moda pasajera; El Evangelio debe expresarse en la vida de todo cristiano con un amor concreto a la entrega, como María, quien dijo: “Hágase”.

En la meditación durante el Vía Crucis, el Papa Francisco nos animó a “contemplar a María, mujer fuerte. Queremos aprender de Ella a estar junto a la cruz. Ella pudo acompañar el sufrimiento de su Hijo, le apoyó con su mirada y le protegió con su corazón. Ella es una gran guardiana de esperanza. Aprendamos de Ella a no desanimarnos y a empezar de nuevo en situaciones donde parece que todo está perdido.

Resumiendo, el mensaje a los jóvenes, terminaré con mi respuesta a la pregunta planteada por el Santo Padre: Sí, quiero ser una “persona influyente” al estilo de María, que se atrevió a decir “hágase en mi”.  Pues, “solo el amor nos hace más humanos”.

Que el Señor sea glorificado con el don de nuestra Inmaculada Madre, con su protección y bondad, que se cumple en el corazón de su madre, por el don de nuestra Familia Vicenciana, de cada “VICENTINO” con quien pudimos reunirnos.

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