En 2026, la Compañía de las Hijas de la Caridad da gracias al Señor por el centenario de la publicación del Eco de la Casa Madre (que pasó a llamarse Ecos de la Compañía en 1976): una publicación que ha acompañado la vida de generaciones de Hermanas en todo el mundo. Nacida en 1926 del deseo de acercar la Casa Madre a las Comunidades más alejadas, esta iniciativa se fue desarrollando con el paso del tiempo hasta convertirse en un verdadero espacio de comunión, formación e información para toda la Compañía.
Durante estos cien años, sus páginas han contribuido a alimentar el sentimiento de pertenencia a una misma familia espiritual y han favorecido el crecimiento de la unidad en medio de la diversidad de culturas, lenguas y realidades apostólicas. Han acogido la reflexión espiritual, la formación vicenciana y eclesial, la memoria de los grandes momentos de la Compañía y, de una manera muy particular, el eco de la misión vivida cada día al servicio de las personas pobres.
Esta publicación fue ampliando progresivamente su horizonte. De medio de información centrado, ante todo, en la vida de la Casa Madre, pasó a ser un espacio en el que se encarna cada vez más la riqueza de las Provincias y de las Comunidades presentes en el mundo. Así, se transformó en una ventana abierta al dinamismo misionero de la Compañía, a la creatividad de la caridad y al testimonio humilde y concreto de tantas Hermanas que entregan su vida en los distintos lugares de misión.
Hoy, en un contexto en el que los medios de comunicación se han multiplicado y en el que los vínculos se tejen también a través de nuevos canales, esta publicación conserva todo su valor. Sigue siendo una fuente de profundización, una memoria compartida y un apoyo para renovar la fidelidad a la vocación, fortalecer la comunión fraterna y reavivar la llama del carisma.
Celebrar este centenario es acoger con gratitud una historia tejida de escucha, transmisión y comunión. Es también pedir al Espíritu Santo que siga sosteniendo a la Compañía para que camine unida, se deje renovar sin cesar por el Evangelio y avive, en el corazón de cada Hermana, la alegría de servir a Cristo en los pobres.




