El Adviento es una invitación a vivir con más hondura. A fortalecer nuestro vínculo con Dios a través de la oración, a llevar Su alegría a nuestros hermanos y hermanas mediante gestos de bondad y sonrisas sinceras. María es nuestra guía en este camino. Ella, con suavidad y decisión, nos muestra las posibilidades y los modos de actuar que Dios nos ofrece.







