“Meditar este texto nos sumerge en el misterio de la encarnación. Dios vino a la tierra en medio de los más pobres, de los pobres de espíritu. Desde su nacimiento se une a toda la humanidad, no solo a la de ayer sino también a la de hoy, mientras hombres, mujeres y niños lloran en tantos lugares del mundo. Él se une a nosotros que estamos atónitos por la injusticia y la violencia provocadas por todos estos conflictos tan intensos, en todos los continentes.” (Sor Françoise PETIT, Superiora General, Carta del 1 de enero de 2026)







