San Vicente de Paúl es llamado el «Padre de los pobres» porque dedicó toda su vida a ayudar a los más pobres, a los enfermos y a los abandonados. Gracias a su compasión y a su capacidad organizativa, Vicente transformó el rostro de la caridad en el siglo XVII. Recordó a todos que Jesucristo mismo está oculto en cada persona que sufre. Hasta el día de hoy, continúa siendo en todo el mundo un ejemplo de amor incondicional a los demás.







