La liturgia de Navidad, que nos disponemos a celebrar, nos anima a asumir una actitud de gozosa espera de Aquel que quiere salir al encuentro de la humanidad. Que la oración de preparación a la Encarnación del Hijo de Dios nos ayude a tener ojos capaces de ver las maravillas que el Señor opera en nuestras vidas y en las de los demás. Con la Virgen de Nazaret, la Virgen de la Expectación, y con nuestra Fundadora, Santa Luisa de Marillac, pongámonos en camino hacia Belén… para descubrir el Misterio de la Encarnación de Cristo, punto central en el corazón de la espiritualidad vicenciana.







