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Beato Antonio Federico Ozanam

Antonio Federico Ozanam, con un grupo de seis amigos, fundó la Sociedad de San Vicente de Paúl, al que eligen como patrono bajo la influencia de Sor Rosalía Rendu, Hija de la Caridad, que es quien les acompañaría en sus primeros pasos en la visita a los pobres en sus casas, que ellos habían elegido como fin de la Conferencia de la Caridad. Hoy, la Sociedad forma parte de la Familia Vicenciana. Cuenta con casi 800.000 voluntarios en los cinco continentes y en 153 países.

1813, 23 de abril deNace en Milán, después su familia se traslada a Lyon
1832Estudios en París
1833, 23 de abrilFundación Sociedad San Vicente de Paúl
1836Doctor en derecho
1839, 7 de eneroDoctor en letras con tesis sobre Dante
1841, 23 de junioMatrimonio con Marie Joséphine Amélie Soulacroix
1844, 21 de noviembreProfesor de literatura en la Sorbona
1853, 8 de septiembreFallece camino de Marsella
1997, 22 de agostoBeatificación en París por Juan Pablo II durante las Jornadas Mundiales de la Juventud
9 septiembreDía de su fiesta litúrgica

Antonio Federico Ozanam nació en Milán el 23 de abril de 1813, tercer hijo del matrimonio de Jean-Antoine-François Ozanam y Maria Nantas. Federico, dice él mismo, que da gracias al Señor por él don de sus padres profundamente cristianos.

Este seglar del siglo XIX, cristiano en un mundo secularizado, fue un auténtico profeta de su tiempo en la Iglesia a la que él “ama con gran amor y sumisión”. Federico realizó sus estudios secundarios en Lyon y su carrera universitaria en París. Durante un periodo de su adolescencia tuvo grandes problemas de orden espiritual, pero se confió a la dirección del abad Noirot, eminente filósofo, que le ayudó a superarlas, él mismo escribe “prometo a Dios dedicar mi vida al servicio de la verdad que me colma de paz“.

El 5 de noviembre de 1831, Federico Ozanam, joven intelectual de dieciocho años, llega a París desde Lyon para seguir sus estudios en la Sorbona. Se desanimó, o más bien se horrorizó, de lo que vio en la capital. Hizo amistad con André-Marie Ampère, también de Lyon, que le abrió su casa. Allí encontró apoyo para su fe en un París violentamente anti-católico. Entró en contacto con Emmanuel Bailly, que de joven había pensado ser Paúl y que conocía bien a san Vicente de Paúl.

Ozanam y sus amigos se propusieron tener, además de las conferencias de historia, las conferencias consagradas a la caridad, unir la acción a la palabra y afirmar con las obras la vitalidad de su fe. Bailly no quiso abandonar a los estudiantes católicos al anticatolicismo de la universidad. Cuando terminó la crisis de 1830 formó grupos de discusión, conocidos como conferencias, entre ellos la Conferencia de Literatura y de Historia convirtiéndose esta última en Conferencia de Caridad y finalmente Conferencia de San Vicente de Paúl.

En 1833 Ozanam, con un grupo de seis amigos, fundó la Sociedad de San Vicente de Paúl, al que eligen como patrono. El mayor de ellos Emmanuel Bailly, 39 años, Federico 20 años, sólo uno del grupo era más joven que él. En los comienzos no tenían experiencia de servicio, de trato con los que vivían en la miseria. Necesitaban una guía. Ésta les llego por Bailly, presidente de la naciente conferencia, que sería una especie de consejero espiritual y símbolo de prudencia. Cuando deciden ir al encuentro de los pobres Emmanuel Bailly les envía a una mujer, una Hija de la Caridad de cuarenta años, Sor Rosalía Rendu, “Apostol del distrito de Moufettard”, y sierva de los desheredados del barrio parisino de Saint-Médard, quien les acompañaría en sus primeros pasos en la visita a los pobres en sus casas, que ellos habían elegido como fin de las Conferencias de la Caridad.

El estilo de las conferencias es la visita domiciliaria, la relación directa con el que sufre. Hoy las conferencias se han extendido por todo el mundo.

Federico como hijo, marido, padre y amigo, dotado de una especial sensibilidad, impresionó profundamente a todos los que lo conocieron.

Fue testigo de la Caridad en toda su vida personal, familiar, profesional y cívica. Expresó un deseo ardiente: “Es necesario abrazar el mundo en una red de caridad“. Fue fiel defensor de los pobres.

Fue profesor titular de derecho comercial, en la Facultad de Lyon, y más tarde profesor de Literatura Extranjera en la Sorbona.

Por motivos de salud tuvo que abandonar la enseñanza, que ejercía como un apostolado, dedicó sus últimas fuerzas a la investigación científica y a la Sociedad de San Vicente de Paúl.

Tras una larga enfermedad murió a los 40 años en Marsella, el 8 de septiembre de 1853, en una actitud de total entrega a Dios.

Para más información www.ozanet.org.