Todas las almas verdaderamente cristianas han de profesar un gran amor a la Santísima Virgen y honrarla profundamente en su cualidad de Madre de Dios, así como por las virtudes que Dios le ha otorgado con este fin. …y rogarle habitualmente que nos ayude a ofrecer a Dios el servicio que le hemos prometido y a cumplir su santa voluntad con la misma sumisión que Ella. (Santa Luisa de Marillac)
La paz de Cristo resucitado para ser artesanas de paz y esperanza
“Meditar este texto nos sumerge en el misterio de la encarnación. Dios vino a la tierra en medio de los más pobres, de los pobres de espíritu. Desde su nacimiento se une a toda la humanidad, no solo a la de ayer sino también a la de hoy, mientras hombres, mujeres y niños lloran en […]






