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La Santísima Virgen, Madre de los peregrinos de la Esperanza

Todas las almas verdaderamente cristianas han de profesar un gran amor a la Santísima Virgen y honrarla profundamente en su cualidad de Madre de Dios, así como por las virtudes que Dios le ha otorgado con este fin. ...y rogarle habitualmente que nos ayude a ofrecer a Dios el servicio que le hemos prometido y a cumplir su santa voluntad con la misma sumisión que Ella. (Santa Luisa de Marillac)

Filles de la Charité
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