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UN SÍ RENOVADO

10 de agosto de 2026

Visita de Sor Françoise Petit, Superiora general, a la Provincia de Mozambique, del 13 al 22 de julio de 2026

El encuentro con Sor Françoise Petit, Superiora general, constituyó para todas nosotras, las Hermanas jóvenes de la Provincia de Mozambique, un verdadero tiempo de gracia, de renovación interior y de fortalecimiento de nuestro «sí» a Dios. Su presencia entre nosotras fue un don providencial que reavivó en cada corazón el ardor de la vocación, la alegría de la consagración y el deseo de servir a Cristo en los Pobres con mayor fidelidad.

Durante este encuentro fuimos invitadas a renovar nuestro compromiso de vivir con autenticidad el carisma vicenciano. Sus palabras, marcadas por la sencillez y la sabiduría, tocaron profundamente nuestros corazones y nos ofrecieron orientaciones claras para continuar nuestro camino como Hijas de la Caridad.

Los tres pilares de nuestra vocación

La Superiora general nos recordó que la vida de la Hija de la Caridad se apoya en tres pilares inseparables: la vida espiritual, la vida comunitaria y la misión al servicio de los Pobres.

La vida espiritual es la fuente que alimenta toda nuestra entrega y nuestra donación a Dios. Estamos llamadas a abrir el corazón a la escucha atenta de la Palabra de Dios, a buscar con constancia momentos de oración y a recurrir a la dirección espiritual y al acompañamiento como medios para crecer en nuestra vida espiritual.

La vida comunitaria sostiene nuestra vocación y nuestra misión. Es el espacio en el que reafirmamos nuestra vocación y aprendemos a amar, a perdonar y a crecer juntas en espíritu de fe, creando vínculos sólidos de fraternidad, autenticidad y comunión.

El servicio a los Pobres constituye la expresión concreta de nuestra consagración. Estas tres dimensiones se sostienen mutuamente y dan alegría y unidad a nuestra vocación.

La amistad con los Pobres: el corazón de nuestra misión

Una de las llamadas más intensas fue la invitación a cultivar una verdadera amistad con los Pobres. Se nos recordó que no son únicamente los destinatarios de nuestra caridad, sino personas en las que reconocemos la presencia viva de Jesucristo, razón de nuestra entrega.

Los Pobres no son objetos de nuestra caridad. Son personas con una dignidad que debemos reconocer y respetar. Estamos llamadas a servirlos con humildad y espíritu de siervas.

La oración: fuente de fidelidad

Sor Françoise Petit insistió en la necesidad de ser mujeres profundamente arraigadas en la oración. Necesitamos fundamentos sólidos, vivir con autenticidad nuestra vocación y servir con alegría y espíritu de fe. Solo así podremos permanecer fieles y perseverantes en nuestra entrega a Dios.

La vida comunitaria y la transparencia

Otro aspecto especialmente subrayado fue la importancia de la vida fraterna. La comunidad es el lugar donde Dios nos forma y nos santifica. Para vivir esta dimensión con autenticidad, estamos llamadas a cultivar relaciones sinceras, marcadas por la confianza, la escucha y la transparencia.

La Superiora general nos animó a abrir el corazón a las Superioras, a la Hermana Sirviente y al director espiritual, evitando afrontar solas las dificultades que encontramos en nuestro camino.

Prudencia en el uso de las redes sociales

En un contexto marcado por los desafíos del mundo digital y por la era de la inteligencia artificial, fuimos exhortadas a utilizar las redes sociales con prudencia, equilibrio, madurez y responsabilidad, evitando acceder a sitios peligrosos.

Las amistades virtuales y el uso excesivo de estos medios pueden convertirse en obstáculos para nuestra vida consagrada y nuestra fidelidad a Dios, alejándonos de lo esencial: el servicio de Cristo en los Pobres.

Sentido de pertenencia y generosidad

La Superiora general despertó en nosotras un renovado sentido de pertenencia a la Compañía, recordándonos que esta pertenencia se expresa mediante la generosidad y la disponibilidad.

Un testimonio que permanece

Este encuentro se convirtió en una verdadera experiencia de renovación espiritual. Más que transmitirnos enseñanzas, Sor Françoise nos confirmó en nuestra vocación mediante su presencia y su escucha. Todas nosotras nos sentimos fortalecidas y renovadas en nuestra vocación.

Damos gracias a Dios por este tiempo de gracia concedido a la Provincia de Mozambique. Que san Vicente y santa Luisa intercedan por nosotras.

Hermanas jóvenes de la Provincia de Mozambique, julio de 2026

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