En un mundo que grita —guerras, fracturas, sufrimiento— elegimos escuchar una llamada sencilla y exigente: ser artesanas de paz y esperanza. Pedimos al Espíritu que afine el corazón y nos ponga en camino para reconciliar lo roto, cuidar lo frágil, restaurar la dignidad herida y servir con alegría allí donde la noche es más larga.
La paz de Cristo resucitado para ser artesanas de paz y esperanza
“Meditar este texto nos sumerge en el misterio de la encarnación. Dios vino a la tierra en medio de los más pobres, de los pobres de espíritu. Desde su nacimiento se une a toda la humanidad, no solo a la de ayer sino también a la de hoy, mientras hombres, mujeres y niños lloran en […]






