Para el que sabe que es llamado por Dios, más que hacer o predicar lo importante es ser misionero (nunca un empleado), asumiendo las exigencias de su vocación bautismal y viviendo en consecuencia con la gracia que le ha sido dada como una continuación de la obra salvadora de Jesucristo. El compromiso misionero será entonces la manifestación más hermosa de la madurez vocacional y la fecundidad espiritual. (P. Vinicius Augusto Ribeiro, CM)
LA PASCUA SE VIVE
Cristo ha resucitado. Y esa es la noticia que lo cambia todo. En medio de un mundo herido por la guerra, el miedo, la violencia y la incertidumbre, este tiempo pascual nos recuerda que la noche no tiene la última palabra, que el amor es más fuerte que la muerte y que la vida nueva […]







